La mayoría de los inversionistas coinciden en que la calidad de un activo puede ser un determinante central de su riesgo y potencial de retorno a largo plazo. Sin embargo, existen diferentes opiniones al respecto de cómo medir o evaluarla.

Esta característica refleja el grado de certeza de que su valor va a incrementarse en el tiempo. Desde este punto de vista, es importante confiar en que sus ventas y ganancias van a crecer con el paso de los años, más allá de las oscilaciones que puedan producirse a corto y mediano plazo.

Los inversionistas con horizontes más prolongados ponen mucha atención en este factor, ya que permite discernir si una caída en su cotización ante un período de dificultades es una oportunidad de compra o si, por el contrario, deben replantearse su posición.

Las ventajas competitivas son un tema central en esta clase de análisis, dado que ayudan a diferenciar las dificultades transitorias de aquellos problemas permanentes o estructurales.

Cuando una firma cuenta con una marca diferenciada o ventajas de escala frente a la competencia, refuerza la confianza de que los competidores no van a erosionar sus ventas.

En estos casos, una caída de precio ante factores como dificultades económicas resultará en una oportunidad de compra, dado que la compañía recuperará sus niveles de ventas y ganancias una vez pasada la etapa desafiante.

En cambio, si su facturación se está reduciendo frente a la de sus competidores, puede ser una tendencia de largo plazo, y no existen garantías de recuperación en el futuro.

Coca-Cola (KO), por ejemplo, enfrenta una marcada desaceleración en los últimos trimestres debido a la debilidad del consumo de bebidas gaseosas en los Estados Unidos y a la volatilidad en las monedas de mercados emergentes.

Mientras la empresa mantenga su poder de marca, ventajas de escala y una red de distribución única en el mundo, tendrá la fortaleza necesaria para atravesar estos desafíos que se están presentando.

Las cuestiones macroeconómicas y de tipo de cambio son dinámicas por naturaleza. En el mismo sentido, las fortalezas competitivas de Coca-Cola bien podrían ser una ventaja central a la hora de adaptarse a las modificaciones en las tendencias de consumo mediante productos con menos calorías o cantidad de aditivos artificiales.

Apple (AAPL) ha perdido participación de mercado frente a los teléfonos inteligentes y tabletas con sistema operativo Android, producidos por Samsung y otros competidores de menor costo en los últimos años. Sin embargo, es la marca más valiosa del mundo según Interbrand, y la empresa más respetada del planeta según el ranking de la revista Forbes.

La competencia creció más rápido entre los nuevos consumidores en los países emergentes, donde valoran los precios bajos. No es habitual que sus clientes se pasen a otras marcas. De hecho, el flujo suele darse en sentido contrario.

Por lo tanto, los altos precios de Apple implican que la competencia crece más rápido en el Tercer Mundo, pero la empresa no necesita reducir los suyos para mantener a sus usuarios, lo que se ve reflejado en sus estados financieros.

A su vez, cuenta con un margen de ganancia operativo superior al 30% de sus ventas, mientras que el de Samsung es del 17% (en base a números de 2013) y el de las demás firmas resulta, incluso, inferior.

Márgenes de rentabilidad elevados y sostenidos son el reflejo de sólidas ventajas competitivas, un factor de calidad muy importante en sí mismo. Además, desde el punto de vista financiero, tienen considerables implicaciones.

Generalmente, estos se reducen cuando caen las ventas debido a que aumenta la incidencia de los costos fijos ante un nivel de facturación más bajo. Por lo tanto, cuando los de una compañía son pequeños o tiene pérdidas, una caída pronunciada y duradera de sus operaciones puede generar complicaciones desde el punto de vista de la viabilidad de su negocio.

Por otro lado, las empresas con elevados niveles de rentabilidad suelen generar ganancias incluso ante períodos económicos adversos. Esto implica que el inversor no tiene demasiados motivos para preocuparse por un problema de solvencia financiera en caso de que deba atravesar etapas difíciles.

La clave es entender de qué forma las ventajas competitivas de la empresa generan los niveles de rentabilidad del negocio superiores a los del promedio. Si bien su calidad puede verse reflejada tanto en variables cualitativas como cuantitativas, son las primeras las que determinan a las segundas. Es decir, las ventajas competitivas son las que producen y sostienen los márgenes de ganancias, y es allí donde conviene centrar la atención a la hora del análisis.

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