El triunfo de Donald Trump en la elección presidencial en Estados Unidos tomó por sorpresa a varios gobiernos de América Latina. Muchos apostaron con un silencio diplomático o con declaraciones públicas que buscaban inclinar la balanza a la victoria de Hillary Clinton. La llegada de la candidata demócrata a la Casa Blanca aseguraba la continuidad de las políticas de la administración de Barack Obama, que favorecían al comercio exterior con tratados de integración económica regional y aranceles preferentes.

Apostarle a la continuidad no es un misterio. Como candidato, Trump prometió medidas proteccionistas para favorecer a las empresas y trabajadores estadounidenses como parte de su plan económico. Fin a tratados comerciales, control estricto de las importaciones extranjeras y fin al envío de remesas desde Estados Unidos al exterior formaron parte de la batería de retórica beligerante del ahora presidente electo. Las amenazas no pudieron ser tomadas a la ligera, pues las economías de América Latina están íntimamente relacionadas con la de Estados Unidos.

La crisis de uno puede ser la bonanza de otro. Trump amagó con un arancel de 35% a México, y esto podría ser aprovechado por otros países. De quitarle a las exportaciones mexicanas el acceso favorable, las exportaciones del resto de América Latina hacia Estados Unidos podrían verse favorecidas.

La victoria de Donald Trump se da en un momento en el que varios gobiernos de la región cambian de signo político, pasando de la izquierda a la derecha. Argentina y Brasil son los ejemplos más claros. El primero pasó de casi 13 años de kirchnerismo socialista al gobierno liberalista de Mauricio Macri; el segundo, de 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores, truncado tras la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, al reemplazo por Michel Temer, de orientación de centro derecha. Los nuevos gobiernos de derecha tuvieron en Estados Unidos que aplaudió y apoyó su llegada al poder a su aliado natural para la transición a la apertura total de sus economías; ahora, con la irrupción de Trump, ese aliado podría dejar de serlo, obstaculizando sus planes.

La reacción de los mercados fue inmediata. Bolsas y divisas resbalaron y cayeron, para recuperarse y volver a caer durante las jornadas que siguieron a la elección del martes 8 de noviembre. No todo fueron pérdidas. Algunas monedas de la región se apreciaron frente al dólar, y los precios de algunos commodities presentaron un aumento. Esto último fue un resultado que las economías recibieron con ánimo apagado, pues si bien es cierto que dependen principalmente de las exportaciones de materias primas, era claro que el aumento se debió a los especuladores que hicieron subir los precios haciéndose eco del plan de económico que presentó Trump durante la campaña, el cual incluye planes de fuertes inversiones en infraestructura, a las que son necesarias las materias primas.

Estos son algunos enfoques sobre la relación comercial de cinco países de la región con Estados Unidos, principalmente basado en las principales exportaciones de materias primas:

 

Argentina

La principal exportación del país andino es la harina de soja. Este commodity agrícola tiene en Estados Unidos al principal importador mundial. A principios del mes de noviembre un día antes de las elecciones , la diplomacia argentina iniciaba negociaciones con representantes comerciales estadounidenses para recuperar las facilidades arancelarias que fueron suspendidas por la administración de Barack Obama en marzo del 2012, cuando Argentina incumplió el pago de fallos arbitrales desfavorables ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI). La canciller argentina, Susana Malcorra, segura de la victoria de Hillary Clinton, ahora trabaja a marchas forzadas para reparar la pifia.

 

Brasil

La posición del gobierno de Michel Temer fue sentada por el canciller José Serra, quien se posicionó detrás de Clinton, teniendo en cuenta que Estados Unidos es el segundo socio comercial de Brasil después de China. Como en el caso argentino, la fe en el victoria de Clinton era inquebrantable. El presidente Temer fue más cauto y prefirió no pronunciarse por un ganador. La principal exportación de Brasil es el mineral de hierro, que ha presentado precios bajos los últimos años, debido a que en el 2012 China disminuyó la compra de metales. La economía del país carioca pasa por la peor recesión en 25 años. Con el triunfo de Trump, el mineral de hierro presentó una subida en los mercados, pero los analistas se muestran poco optimistas con que mantenga una racha alcista.

 

Chile

En la jornada del lunes 14 de noviembre, el peso chileno tuvo una pérdida de 0.03 puntos, una de las menores en la región. Esto último se atribuyó al alza del precio del cobre, que tuvo un efecto mitigador en la caída de la monedad chilena. El cobre es la principal exportación de Chile, país que es también el primer productor mundial de ese metal indispensable en la industria eléctrica. Fue la especulación de los mercados la que subió los precios, convencidos de que los planes de infraestructura de Trump aumentarán la demanda del metal rojo. Analistas han pedido cautela y vaticinan una caída de igual magnitud.

 

Colombia

En junio del 2016, Estados Unidos se convirtió en el principal destino de las exportaciones colombianas, teniendo una participación de 31.0% en el valor total exportado, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Las principales exportaciones de Colombia son el petróleo y el carbón. Trump, que afirma que el calentamiento global es un invento creado por los chinos para hacer que la industria estadounidense no sea competitiva, prometió impulsar el sector minero y el carbón. Tras el anuncio de su victoria, los mercados de los sectores energéticos tradicionales registraron una alza, convencidos que las ventas aumentarán para alimentar a la industria estadounidense.

 

Venezuela

El precio del petróleo reaccionó con una pérdida ante el arribo de Trump a la Casa Blanca. El miércoles 9 de noviembre un día después de las elecciones , el final de la sesión de los mercados registró una pérdida en el Brent. La política petrolera de Trump está orientada a lograr la independencia energética, con medidas como permitir una mayor exploración petrolera en las tierras federales con el objeto de incrementar la extracción de hidrocarburos, incentivar la fractura hidráulica (fracking) como mecanismo para consolidar las expansiones de la producción que ya se han registrado y construir el oleoducto TransAmérica desde Canadá. Para Venezuela que ha sido un abastecedor histórico de Estados Unidos, esta política profundizaría su crisis económica, pues es un país que depende totalmente del petróleo.

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