Tras varias semanas de recorrido promoviendo el uso de coberturas de precios entre los productores mexicanos, una pregunta que surgió en repetidas ocasiones entre los agricultores fue: ¿cómo afecta la tragedia griega a los precios de los granos mexicanos? Pues bien, hoy empezaremos por recordar lo que tantas veces hemos comentado en este mismo espacio:

todos los mercados están interconectados; así, lo que inició como una crisis en el sector hipotecario de Estados Unidos, se convirtió en una crisis económica que nos llevó a una recesión con altos niveles de desempleo, enormes déficit fiscales y niveles de endeudamiento ridículos, los cuales alcanzaron todos los rincones de la tierra, sin que Europa fuera la excepción. Recordemos que Grecia sólo es la punta del iceberg, en la grave situación que atraviesa hoy la Unión Europea.

Las principales economías del mundo decidieron bajar drásticamente las tasas de interés de referencia en sus países y al mismo tiempo, inyectar grandes cantidades de dinero con el único propósito de reactivar el consumo y echar a volar de nuevo sus economías.

Sin embargo, frente al nivel tan bajo de tasas de interés y al creciente desem­pleo, los participantes del sistema financiero decidieron no prestar el dinero y salieron a buscar oportunidades de inversión más rentables. Así, vimos en medio de la recesión, subir a las bolsas accionarias de manera importante, y a las materias primas dispararse a las nubes.

Para muestra un botón. El petróleo, tras haber tocado niveles por debajo de los 30 dólares por barril, se recuperó de una manera impresionante para cerrar el 2009 en niveles por encima de los 80 dólares. Por su parte, el precio del maíz tuvo una recuperación en el último trimestre del 2009 de más de 20 por ciento.

Por su parte, en tiempos de crisis y fuerte volatilidad, el oro es visto como puerto seguro y refugio natural de inversionistas, lo que lo ha impulsado a lo largo de este año a niveles como los que alcanzó el pasado 12 de mayo en su cotización a abril del 2011 de 1,251 dólares por onza, es decir, un incremento de 10.64% en tan sólo cinco meses.

Sin embargo, debido al mal manejo de la crisis griega y a un paquete de rescate insuficiente que simplemente no convenció, el euro acentuó su trayectoria bajista frente al dólar, la aversión al riesgo se apoderó de los inversionistas y los vimos salir despavoridos de sus inversiones en materias primas haciendo que el maíz se cayera entre el 11 y el 17 de mayo 4.6%, para luego recuperar parcialmente la pérdida al cierre del viernes.

En cuanto al trigo, éste perdió entre el 5 y el 21 de mayo 5.5%, mientras que la soya cayó entre el 30 de abril y el 21 de mayo 6.8%, el oro en los últimos nueve días ha caído 5.26%, y el petróleo del 3 de mayo al viernes pasado ha perdido un escandaloso 19.4 por ciento.

Mientras el dólar se siga fortaleciendo, el grano estadounidense se encarecerá generando más inventarios en el principal productor de granos del mundo, lo que arrastrará a la baja el precio de los granos mexicanos.

Hoy, los precios de los granos se mueven de la mano de la situación europea y lo único seguro, es que la volatilidad no cesará.

Los agricultores que ya están aprovechando los apoyos del Fonarpa, que atinadamente les ofrece el gobierno federal para sus coberturas, no tienen de qué preocuparse. Los demás, que se abrochen los cinturones.

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. Su correo electrónico es aga@gamaa.com.mx