Mucho gusto en saludarte nuevamente, desde Chicago, cerca al piso de remates agrícola, es difícil despegarse de la inercia que liga los precios alcistas en maíz, harina de soya, trigo y algunos otros commodities que tal vez no son agrícolas y forman parte de la canasta que los grandes especuladores demandan con fines de cobertura inflacionaria. La idea es comprar varios tipos materias primas, guardarlas en el tiempo vía derivados y cobrar más en la tenencia de la misma gracias a que las presiones inflacionarias les hacen subir de precio y ellos, al estar precomprados, pueden combatir esa inflación progresiva que vamos creando al usar materias primas que no están alcanzando a contrarrestar la demanda.

Lo anterior, en otras palabras, podría ser resumido en que la demanda por alimentos en el mundo crece a un ritmo mayor que la oferta, y como el tema de la tierra y zonas de producción no puede expandirse más, estamos ante un gran reto y oportunidad, cada quien como quiera ver el crucigrama.

En el detalle de las cosas, esta idea de comprar hoy porque en el mañana el producto será más caro funciona si el plazo es amplio, y funciona sólo en lo teórico, pues hemos visto ciclos de liquidación de activos desde la comunidad especulativa toda vez que llega o se acentúa una crisis, así que esa teoría de comprar y aguantar tiene aún que probarse cierta, la realidad de momento es superada por la fantasía y no será hasta que pase el tiempo que sepamos exactamente en dónde estamos.

Hoy por hoy, la idea de comprar y aguantar en el corto plazo no está funcionado, la razón es que la demanda de hoy es intensa y estamos acabando con las existencias de granos y oleaginosas; Argentina y Brasil no pudieron darle al mundo mucho en términos productivos y ahora la demanda se recarga en Estados Unidos, con muy poco espacio para atender necesidades, pues los inventarios son limitados.

Lo anterior, dicho de otra forma, implica que si hoy, que apenas se está sembrando la soya y el maíz nuevo en Estados Unidos, la demanda se presenta, el mercado de hoy se invierte y el hoy se pone más caro que el de mañana, y sucede, porque al menos en papel la cosecha que llegará en septiembre dará capacidad de abasto; sin embargo, cuando el mercado no puede esperar, el precio inmediato se eleva en relación con el precio diferido para desincentivar demanda que terminará con las existencias antes de disponer de una nueva cosecha y así estamos viviendo estos días, con una demanda intensa y una oferta que no tiene como darles a todos.

Hagamos un alto en el camino, yo sé que son tiempos electorales y hay que decir que los precios inmediatos en granos y oleaginosas están muy altos y lo estarán más si la pujanza de la demanda continúa al ritmo actual.

Terminemos diciendo que el agricultor estadounidense está sembrando en este momento lo que podría ser una cosecha monstruosamente alta, los precios llaman a que se siembre mucho y, en un futuro no muy lejano, podríamos ver una caída de precios en el maíz bastante sustantiva; no obstante, si la madre naturaleza no coopera como no cooperó en Sudamérica, sería una catástrofe de pronóstico reservado, los granos y oleaginosas escalarían precios de manera no vista antes o podrían simplemente hundirse si todo sale bien, así de volubles estamos hoy, y seguiremos volubles y además volátiles, por lo anterior, si de administrar riesgos se trata, realmente te recomiendo que hagas disciplina y no adivines precios, cúbrete, amarra tus márgenes y déjale los errores a los demás.

¿Seguro que estás en buenas manos??

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