A largo plazo, la calidad del management de una compañía puede ser un factor determinante de los retornos que pueda obtener el inversionista. Sin embargo, muchos desconocen los aspectos centrales a tener en cuenta a la hora de evaluar una variable tan relevante. A continuación, algunas ideas que pueden ayudarnos a evaluar la calidad del equipo directivo de una empresa.

Existen factores tanto cualitativos como cuantitativos que hay que considerar para analizar el equipo de management. En muchas ocasiones se relaciona el retorno de las acciones con la calidad del management del negocio, es decir, los accionistas aplauden al equipo directivo si obtienen buenos resultados y viceversa.

Si bien es cierto que existe una relación directa entre buen management y las ganancias de los accionistas, conviene siempre analizar esta variable en su contexto apropiado.

Si estamos en un contexto fuertemente bajista para los precios del petróleo, es de esperar que la amplia mayoría de los papeles relacionados a la producción de crudo generen retornos negativos. Por lo tanto, poco nos dicen las caídas de precios de las acciones cuando se analizan en forma aislada.

En todo caso, puede compararse el retorno de diferentes firmas en un mismo sector, pero además es importante tener en cuenta variables como el tamaño de la compañía y su modelo de negocios, ya que estas cuestiones tendrán un impacto central en la evolución del precio de las acciones, más allá de la influencia del equipo de management.

En el mismo sentido, cuando la empresa tiene un negocio sólido y las tendencias de mercado le son favorables, los retornos del accionista serán seguramente positivos, incluso con un equipo directivo no demasiado brillante. En palabras de Warren Buffett: Invierto en acciones de empresas que sean tan maravillosas que cualquier idiota pueda manejarlas, porque tarde o temprano alguno lo hará .

También es importante prestar atención a algunos aspectos que van más allá de la evolución del precio de los papeles en un contexto determinado. Por ejemplo, conviene analizar la estructura de compensación de los altos directivos.

En general, buena parte de los ingresos económicos del top management de una firma dependen de los bonos de compensación y otros incentivos anuales. Es importante que estos pagos se establezcan en relación a criterios claros y objetivos de largo plazo.

Mientras más precisos y sustentables sean los criterios con los cuales se evalúa al management de una firma, mayores serán las chances de que se tomen las decisiones adecuadas con una mirada de largo plazo.

Los altos ejecutivos suelen recibir también buena parte de su compensación económica en forma de acciones de la empresa y opciones. Por cuestiones regulatorias, las compras o ventas de acciones de la firma deben reportarse ante organismos como la Securities and Exchange Commission (SEC) en los Estados Unidos.

La mayoría de los ejecutivos suelen vender acciones regularmente, ya sea para obtener efectivo o diversificar su propio portafolio de inversiones. Sin embargo, cuando se producen ventas de alto volumen, especialmente si el negocio está atravesando dificultades, esto puede interpretarse como una señal de baja confianza por parte del management.

En algunos casos, los ejecutivos realizan compras de acciones en el mercado abierto para incrementar sus tenencias. Esto implica que seguramente consideran que las acciones son una buena inversión, por lo tanto es un voto de confianza y una señal de compromiso con el futuro de la firma.

Es importante tener en cuenta que los ejecutivos muchas veces tienen una mirada sesgada y demasiado optimista sobre la compañía que lideran. Es decir, las compras de los ejecutivos no siempre son una decisión de inversión acertada.

Sin embargo, algunos estudios estadísticos establecen que las acciones de compañías cuyos ejecutivos compran papeles en el mercado tienden a generar retornos superiores al promedio. En definitiva, parece razonable pensar que el CEO de una compañía puede tener una idea más clara que el resto de los inversionistas sobre las perspectivas futuras del negocio en cuestión.

También conviene evaluar la consistencia del management cuando se trata de establecer objetivos y estrategias. Si la compañía modifica demasiado seguido su portafolio de productos o su estrategia comercial, esto es una señal negativa desde dos puntos de vista relacionados.

En primer lugar, los resultados claramente no son los deseados. Además, una estrategia demasiado errática muchas veces pone de manifiesto una falta de visión y convencimiento por parte del equipo directivo.

Por supuesto, los directivos empresariales suelen ser muy cautelosos a la hora de hacer declaraciones de prensa y dialogar con los analistas de Wall Street. Siendo parte interesada, estas declaraciones deben siempre estudiarse con un sano grado escepticismo.

Sin embargo, muchos de los mejores ejecutivos suelen ser sorprendentemente honestos y cándidos a la hora de discutir la marcha del negocio. Después de todo, cuando un CEO está seguro de llevar a la compañía por el buen camino, puede ser más propenso a admitir algún error ocasional o que determinada iniciativa no está brindando los resultados esperados.

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