El índice Nikkei de la Bolsa de Tokio superó el lunes su media móvil de un año luego de que China flexibilizó su política para estimular el crecimiento, pero cerró por debajo de los 9,500 puntos, nivel en el que los inversores domésticos están preparados para recoger ganancias.

La decisión del Banco Popular de China de reducir la proporción de reservas bancarias impulsó a las acciones japonesas con exposición a la segunda mayor economía del mundo.

Por otra parte, la probable aprobación hoy por parte de las autoridades europeas de un segundo rescate para Grecia, tras meses de negociaciones y turbulencia en los mercados, mejoró la voluntad de los inversores de entrar en activos más arriesgados.

Nicholas Smith, estratega para Japón de CLSA, dijo que el repunte todavía tiene recorrido y que no era el momento de recoger ganancias.

"No vas a sentir vértigo cuando estás en el primer peldaño de una escalera. Japón ha caído tanto que está en unos valores extremos", agregó.

El Nikkei cerró con alza de 100.92 puntos, un 1.08%, a 9,485.09 unidades.

RDS