Apoyada por la baja de casi 25% del precio del jitomate, la inflación aumentó 0.07% en la primera quincena de febrero, con lo cual se colocó en términos anuales en 4.01%, lo que en opinión del gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, es un buen dato que pudiera estar mejor si no fuera por el impacto de la sequía y la volatilidad en los precios de algunos commodities.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) destacó que ese nivel no se veía desde el 2006 para una primera quincena de febrero. Hace un año presentó un incremento de 0.21%, refirió el instituto encargado de medir la inflación en el país.

Y es que en los primeros quince días de febrero la inflación de los productos agropecuarios cayó 1.67%, en donde la de frutas y verduras se redujo 4.38 por ciento. Aun así la inflación de los productos agropecuarios se elevó 6.70% en variación anual y los pecuarios escalaron 12.71 por ciento.

En un reporte emitido por Bancomer, analistas explicaron que por esa razón la inflación presentó un freno temporal. Pero se advierte que en marzo la inflación retomará una senda alcista ante presiones en alimentos procesados para luego colocarse por debajo de 4% al cierre del año, favorecida por menores presiones cambiarias y por el agotamiento de la subida a los precios de los granos.

Bancomer mencionó que la inflación se benefició además de los descensos en frutas y verduras por la cancelación o rebajas en el impuesto por la Tenencia.

El INEGI informó que los trámites vehiculares se abarataron en 17.25% en el periodo referido.

Entre otros alimentos básicos en los hogares que contribuyeron a una menor inflación estuvo la caída de 12.01% en la calabacita y de 7.18% en la cebolla.

Pero subieron otros que son indispensables, como la tortilla de maíz, 0.92% y el frijol con 2.21%, así como el doméstico con 0.75% y el pollo con 0.74%, lo que se reflejó en los menús de loncherías y fondas al subir los precios de las comidas corridas en 0.45 por ciento.

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