Las acciones de Ford (F) han retrocedido más de un 20% desde sus máximos del año, lo cual se debe a una combinación de factores macroeconómicos y su impacto en una industria compleja y competitiva como es la automotriz. Teniendo esto en cuenta, es de esperar que la incertidumbre macroeconómica tenga un efecto negativo considerable sobre estos papeles y los de otras firmas del sector.

Por otro lado, la empresa ha mejorado notablemente desde diferentes ángulos en años recientes, tanto en lo competitivo como en lo operacional y financiero. Otro aspecto positivo es que la valuación de las acciones resulta bastante atractiva desde una mirada de largo plazo.

Una ruta sinuosa

La industria automotriz es particularmente cíclica y dependiente de la marcha de la economía en general. Los consumidores tienden a posponer las compras de bienes durables cuando la evolución de la economía es desfavorable, y la incertidumbre económica global ha estado en franco aumento durante los últimos meses.

Este sector opera con márgenes de ganancias particularmente bajos, lo cual indica que la debilidad de ventas puede rápidamente verse reflejada en una desmejora en la rentabilidad de la empresa. Además, se requieren grandes inversiones en capital productivo, lo cual pone presión sobre los flujos de caja de las compañías.

Los últimos indicadores de crecimiento económico en China, Japón y Europa en general han estado por debajo de las expectativas de los analistas. Si bien los datos en los Estados Unidos se muestran más alentadores, esto no deja de ser un motivo de preocupación en un mundo fuertemente interconectado desde el punto de vista económico y comercial.

En el mismo sentido, las recientes caídas en el precio del petróleo plantean motivos de preocupación en cuanto a su impacto sobre la economía de Rusia y otros países emergentes. Además, Ford está apostando a la eficiencia en consumo de combustible en lo que respecta a la estrategia competitiva en nuevos vehículos. Los últimos ajustes a la baja en el costo del combustible en los Estados Unidos erosionan entonces la estrategia competitiva de la firma.

La firma acumula pérdidas por 619 millones de dólares en Europa a lo largo de los primeros tres trimestres del año. Considerado el contexto económico, todo indica que Ford seguirá enfrentando dificultades en el Viejo Continente a mediano plazo.

Una mano firme al volante

Por otro lado, no debe dejar de tenerse en cuenta que la firma ha logrado mejoras de magnitud en los últimos años, tanto desde el punto de vista financiero como en lo operativo y competitivo.

Modelos como Fiesta, Focus, Fusion y Taurus han ganado terreno frente a los competidores japoneses que tradicionalmente dominaban el mercado en vehículos pequeños y medianos, especialmente Toyota Motor (TM). A esto se suma la posición históricamente dominante de Ford en el mercado de camiones livianos con sus modelos F-Series, el cual es un segmento particularmente rentable en la industria.

La empresa ha implementado un proceso de largo alcance en lo que respecta a plataformas de producción, con resultados muy positivos en áreas como costos y flexibilidad. Para el año 2016, Ford espera producir prácticamente la totalidad de sus vehículos en nueve plataformas principales, cinco de ellas globales y cuatro regionales. Esto representa una reducción considerable frente a las 27 plataformas en total en el año 2007.

Los progresos comerciales y operativos de Ford han tenido su reflejo en la performance financiera de la compañía. El negocio revirtió las pérdidas que tenía en el período 2006-2008 y redujo materialmente su nivel de endeudamiento financiero. Esta posición de mayor solvencia le permitió también restaurar sus dividendos, en una clara señal de confianza de cara al futuro.

En alguna medida, podría decirse que las dificultades que atraviesa Ford están reflejadas en la valuación de sus acciones, que cotizan a un ratio precio/ganancias de 9.3 veces los resultados del último año, una valuación que es cerca de la mitad en comparación con el promedio del mercado según se refleja en el índice S&P 500. El ratio precio/ganancias promedio para el índice está en la zona de 18.3.

La rentabilidad por dividendos es del 3.3%, lo cual resulta atractivo en un contexto de tasas de interés históricamente bajas y escasas oportunidades en el mercado de renta fija. Especialmente, si Ford continúa aumentando los dividendos en los próximos años, esto podría representar un impulso considerable para el precio de sus papeles.

En definitiva, se trata de un sector riesgoso y volátil, altamente sensible ante la incertidumbre económica. Sin embargo, desde una mirada de largo plazo, las acciones de Ford ofrecen un potencial de revalorización atractivo, siempre y cuando el management de la empresa se mantenga en la dirección correcta.

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