El cambio de estrategia del Banco Santander anunciado por la presidenta Ana Botín, que privilegia la solvencia y el crecimiento interno por encima de las compras espectaculares de su padre Emilio y los dividendos generosos, fue bien recibido este viernes por los analistas pero castigado en la Bolsa.

El primer banco de la zona euro por capitalización anunció el jueves una inesperada ampliación de capital de 7,500 millones de euros y una reducción de dos tercios del dividendo para el 2015.

Asimismo, publicó una primera estimación de utilidades para el 2014, que aumenta 30% a 5,800 millones de euros.

Estas noticias provocaron el hundimiento de las acciones del banco, que cerraron en baja de 14.09% a 5.89 euros, por debajo del precio fijado para las nuevas acciones de 6.18 euros, y arrastrando de paso a una Bolsa madrileña que perdió 3.91 por ciento.

Los analistas ven con buenos ojos el cambio de estrategia de la nueva presidenta, que asumió las riendas de Banco Santander tras la muerte de su padre en septiembre.

Emilio Botín convirtió un banco regional en un gran imperio gracias a las compras en Europa y América Latina. Entre los golpes más sonados, están la adquisición del banco español Banesto en 1993, la fusión con el Banco Central Hispano en 1999 o la participación en la compra y el desmantelamiento del holandés ABN Amro.

Nada parecido se espera de su hija, que ya ha llevado a cabo profundos cambios en la dirección del grupo. La nueva estrategia de la presidenta Ana Botín rompe con la de su padre , constatan los analistas de la agencia de corretaje Aurel BGC en una nota.

Los 7,500 millones de euros obtenidos con una ampliación realizada entre inversionistas institucionales pretenden mejorar la solvencia del grupo y permitirle acelerar el crecimiento interno. Pero en ningún caso llevar a cabo una gran adquisición, prometió el banco, lo que los analistas de Barclays consideran tranquilizador .

Temíamos que el aumento de capital sirviera en parte para compras, lo que habría dejado a Santander a la cola de los bancos europeos en cuanto a solvencia se refiere .

Fin a dividendos generosos

Analistas dudaban sobre la capacidad de Santander a hacer frente a un gran imprevisto, aunque haya pasado las pruebas de estrés del BCE, ya que su nivel de reservas es inferior al de sus competidores.

Ana Botín decidió poner fin a esas preocupaciones reforzando los fondos propios del grupo con esta ampliación de capital.

Para los analistas de Barclays, esta operación es una medida positiva, que acelera la capitalización del Santander y le acerca al nivel de sus homólogos .

El mercado presionó para que el banco reforzara su solvencia, reconoce Nuria Álvarez, analista de la agencia de inversiones Renta 4.

El mercado exige a los bancos que respondan desde ahora a las exigencias de la reglamentación de Basilea III, previendo un refuerzo de los fondos propios, aunque haya de plazo para su entrada en vigor hasta el 2019, explicó.

El otro gran giro dado por Ana Botín es el cambio de la política de dividendos. La estricta política de gestión del grupo y su implantación internacional permitieron a Santander escapar al naufragio de una parte del sector bancario español, tras la explosión de la burbuja inmobiliaria en el 2008 y mantener una generosa política de redistribución.

El dividendo se reduce a un tercio para el 2015, a 20 céntimos de euro por título, contra las tradicionales 100 pesetas (60 céntimos de euro) instauradas por Emilio Botín.

El banco español formaba parte hasta ahora de las empresas más generosas en la zona euro en términos de remuneración de sus accionistas, indican los analistas de la Société Générale en una nota.