El financiamiento en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), incluidos capitales y deuda, cayó 21% entre el 1 de enero y el 31 de octubre de este año frente al mismo lapso del 2018.

Entre enero y octubre, las empresas han obtenido 370,790 millones de pesos respecto a los 469,678 millones reportados en igual periodo del 2018,  como reflejo del estancamiento económico e incertidumbre política.

“El financiamiento en Bolsa ha sido muy bajo en este año, los números hablan por sí solos y esto se atribuye a la incertidumbre política y económica, local y global, al final todos estos factores pasan factura a las empresas”, explicó Guillermo Delgado, director de Operaciones de Black Wallstreet Capital México.

En estos 10 meses, la mayor actividad ha provenido del mercado de deuda corporativa de corto y largo plazos. Ahí se concentra 97%, 359,073 millones de pesos, de todo lo recaudado por las empresas en el centro bursátil a través de 1,165 emisiones. A este mercado acuden las empresas para obtener préstamos para financiar sus proyectos y planes de expansión.

“Los inversionistas ahora prefieren refugiarse en valores con menor riesgo como es la deuda de corto y largo plazos porque se está aprovechando que la economía no está creciendo y en el mundo están bajando las tasas de interés”, agregó Guillermo Delgado.

Una drástica caída se ha dado en el mercado de capitales, en donde la actividad se redujo más de 85%, con un monto financiado de 11,717 y apenas nueve colocaciones y frente a los 80,401 millones de pesos y 24 ofertas reportadas entre enero y octubre del 2018.

Las empresas que han recurrido a este mercado son la petrolera Vista Oil & Gas, con una oferta subsecuente de acciones por 2,031 millones de pesos y el follow-on de Fibra Monterrey por 3,900 millones de pesos.

Mientras que en Certificados de Proyectos de Inversión, lo financiado asciende a 4,592 millones de pesos con cuatro colocaciones y en Certificados de Capital de Desarrollo apenas 1,194 millones de pesos con tres ofertas.

Sequía de OPI

En este año no se ha realizado ninguna Oferta Pública Inicial (OPI), pero lo mismo sucedió en el 2018, ninguna empresa ha listado sus acciones en la Bolsa de valores.

“Las empresas no salen a Bolsa porque el momento no es bueno y más allá de beneficiarse, sus valuaciones estarán muy castigadas. Al salir a cotizar al mercado en un momento de expansión económica, hay mucho más probabilidad de que los números hacia adelante sean mejores y el desempeño del precio de la acción puede ser más favorable”, agregó Delgado.

Por su parte, el director general de la BMV, José Oriol Bosch, explicó que factores externos como la alta volatilidad por el conflicto Estados Unidos y China, y el Brexit han incidido en la incertidumbre local, pero factores internos como el cambio de gobierno, altas tasas de interés y el estancamiento económico han desacelerado el financiamiento en Bolsa en este año.

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