Las dos grandes empresas productivas del Estado, Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), serían los principales jugadores del mercado de carbono, que empezará a funcionar en México a principios del 2019, consideró el director general de México2 Plataforma Mexicana de Carbono, Eduardo Piquero.

Se espera que antes del 1 de diciembre estén listas las reglas de operación del mercado de bonos de carbono, que iniciará su fase piloto en el 2019 y se mantendrá durante tres años para que en el 2022 opere a 100%, ya con un sistema de comercio de emisiones. Con las reglas definidas se conocerá el mecanismo de negociación y el precio de venta de cada bono de carbono, el cual equivale a 1 tonelada de dióxido de carbono equivalente (CO2).

En los trabajos está involucrado el equipo del nuevo gobierno federal.

El director de México2 estimó que será hasta después de la segunda mitad del 2019 cuando se empiecen a dar las primeras transacciones.

“Cuando las empresas empiecen a reducir gases de efecto invernadero (GEI), en algún punto van a comenzar las transacciones que estimo que van a pasar después del segundo semestre del 2019 porque todavía falta que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y otras instancias acuerden cómo van a implementar las reglas, cómo los jugadores van a recibir sus permisos de emisión, eso va a llevar un tiempo”, puntualizó Piquero.

La Semarnat tendrá que diseñar la forma en la cual se transfieran los permisos y cómo se intercambiará el dinero entre un comprador y un vendedor.

Hay interés

Eduardo Piquero estimó que en esta fase piloto participarán entre 60 y 70 empresas, las cuales emiten más de 100,000 toneladas de CO2 equivalentes por año. Entre los grandes jugadores estarán Pemex y la CFE, empresas que tienen áreas de oportunidad para reducir sus emisiones de CO2.

Asimismo, pueden emprender proyectos bajo mecanismos de desarrollo limpio, a fin de generar certificados de reducción de CO2 para comercializarlos.

Se anticipa que las empresas del sector de generación de energía eléctrica sean las de mayor participación, porque la producción de energía eléctrica se basa en el uso de combustibles fósiles, gas natural y diesel.

Otras industrias que emiten grandes cantidades de GEI a la atmósfera, dada su actividad, son las del cemento, acero, cerámica, química y fabricación de alimentos. “Es un mercado nuevo que hace falta que lo apoyemos para que se generen las transacciones”, enfatizó.

Recordó que, a través de la Plataforma México2, de la Bolsa Mexicana de Valores, se realizó un ejercicio de simulación de mercado de carbono en el que participaron 100 empresas mexicanas de diferentes sectores como el energético, aviación, minería e instituciones financieras, que representan dos tercios de las emisiones de GEI en el país.

El mercado de bonos de carbono se creó como un mecanismo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Los gobiernos establecen un límite máximo o tope de emisiones totales por sector de la economía. Cada empresa debe contar con un permiso por tonelada de emisiones. Pueden recibir o comprar permisos y comerciar con otras compañías”, explicó la International Carbon Action Partnership.

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