Los precios de los futuros de granos en la Bolsa de Chicago han tenido fuertes ajustes a la baja durante este año liderado por el maíz que ha caído 16.68%, seguido del trigo que desciende 10.83% y la soya que disminuye 3.71%, debido principalmente al conflicto comercial entre China y Estados Unidos.

El precio del maíz está en  3.25 dólares el bushel (saco de 25 kílos), el de la soya en 9.08 y el del trigo en 4.95 dólares.

Son cuatro las principales razones por las que los granos han tenido un año por demás negativo, destacaron analistas.

La primera, que ya venía desde finales del año pasado, es la guerra comercial entre  las principales potencias económicas mundiales. China es el principal consumidor de granos en el mundo y más de la mitad de su consumo se lo compra a Estados Unidos y ahora ha detenido la compra, sobre todo de soya.

La segunda es el exceso de producción que hay por parte de EU, que este año llegó a récord de 37 millones de hectáreas cosechadas de maíz.

La tercera razón ha sido el brote del Covid-19 que ha cerrado la economía mundial.

El último factor fue la guerra petrolera entre Rusia y Arabia Saudita, pues casi 1/3 parte de la producción de maíz en EU, principal productor a nivel mundial del grano, es para producir etanol y cuando se caen los precios del crudo de manera precipitada deja de ser negocio el etanol y se caen sus márgenes, generando un problema mayor de consumo.

Antonio Ochoa, analista de commodities agrícolas en RJO’Brien en Chicago, comentó vía telefónica, que el mercado de granos atraviesa por un “escenario muy complicado”.

Comentó que ya el año pasado, EU registró una producción récord de soya, “pero ante la negativa de compra del mayor consumidor del grano (China), los inventarios se le dispararon a los agricultores estadounidenses que tuvieron que migrar al maíz porque ya había exceso de soya”.

Dijo, que a esa “situación crítica” por exceso de inventarios, se le sumó este año la pandemia del Covid-19, donde el consumo prácticamente se detuvo, mientras que la producción siguió. El tema, dijo “es ver hasta qué punto el productor aguanta su cosecha y hasta cuándo avienta la toalla, porque si se viene una sobre producción como se espera, tendrá que doblar las manos”.

Esta semana, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por su sigla en inglés) presentó sus pronósticos de producción para este ciclo agrícola, destacando la de maíz en 1.17 millones de toneladas adicionales a las 36 millones del ciclo agrícola pasado.

“Es muchísimo maíz”, dice Antonio Ochoa desde Chicago, “más el que no se ha vendido”.

Otra complicación será que los mercados tendrán primas altas porque estarán sobre abastecidos “y en una condición Covid-19 que no sabemos qué va a pasar en los próximos meses, la situación se complicará”.

Por su parte, Alfonso García Araneda, director general de Gamma Derivados, especialistas en coberturas, indicó que la pandemia del Covid-19 afectó a toda la cadena productiva donde participan los granos.  “Hay mucha oferta y hay que sumarle que al cerrarse el comercio e irnos al confinamiento se reduce el consumo de carne y esto genera menor consumo en granos por parte de los criadores”.

Dijo el entrevistado que desde principios de año a la fecha el maíz ha perdido ya 16.68% de su valor. De hecho, tocó su nivel más bajo del año en 132.57 dólares por tonelada el 26 de junio.

El futuro

Sobre lo que viene, los analistas dicen que habrá mucha volatilidad en los próximos meses.

“Es impredecible saber lo que pueda suceder -dice García Araneda- pues el día de mañana el presidente de EU Donald Trump manda un tuit que pueda mover al mercado, o bien China puede volver a comprarle a Estados Unidos muchos granos y hacer que repunte el precio, hay muchos elementos en juego”.

El especialista dijo que un factor importante que juega en beneficio o en contra de los agricultores mexicanos es el tipo de cambio.

Al respecto mencionó que “el maíz es un commodity y la mayoría de los comodities se cotizan en dólares. Si se aprecia el peso les beneficia en la compra de sus agro insumos, pero el precio de venta de sus productos también baja. Y si se devalúa el peso se les incrementa el costo de producción pero le ayuda en el precio de venta de sus productos”.

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