Moody’s recortó la calificación a la empresa Petróleos Mexicanos (Pemex) en dos escalones para dejarla en “Ba2” con perspectiva Negativa, con esta acción, pierde el grado de inversión en una segunda agencia calificadora.

“Degradamos la calificación de Pemex y mantenemos la perspectiva Negativa siguiendo la acción sobre México, ante la importancia crítica que tiene el respaldo del gobierno sobre Pemex y su fortaleza financiera en la evaluación del riesgo crediticio”, aseveró Nymia Almeida, vicepresidenta senior de Moody’s.

El mismo día, Fitch recortó la nota de Pemex que desde junio del año pasadoya  la había ubicado en grado especulativo, ahora la dejó en “BB-” con perspectiva Estable.

“La rebaja de calificación refleja el vínculo directo de la compañía con la calificación soberana de México”.

El nuevo escalón en Fitch, indica “una elevada vulnerabilidad al riesgo de crédito, particularmente, en la eventualidad que se presenten cambios en las condiciones de la economía y los negocios”.

Grado especulativo

La analista de Moody’s precisó que para el recorte tomó en consideración “el flujo de caja negativo por un periodo prolongado a pesar de los esfuerzos de la compañía para ajustarse a los bajos precios del petróleo”.

En el comunicado, explican que “la calificación de Pemex refleja la alta vulnerabilidad de la compañía a los bajos precios de los commodities, dada su frágil posición de liquidez y la excesiva carga de la deuda”.

Detallan que entre mediados del 2019 y principios del 2020, la administración pudo estabilizar la producción del petróleo y refinanciar la deuda. Sin embargo, matizaron que “la generación de flujo de efectivo y las métricas crediticias de Pemex seguirán siendo débiles en el futuro previsible, a medida que la empresa lidie con los bajos precios del petróleo, altos vencimientos de deuda y baja inversión en exploración y producción a favor de una expansión de su negocio de refinación que ha generado pérdidas por varios años”.

Fondos, insuficientes

De acuerdo con los analistas de la agencia, “la necesidad de fondos externos de Pemex para cubrir el flujo de efectivo aumentará como consecuencia de la capacidad limitada de la compañía para mejorar sus resultados comerciales”.

A lo que hay que agregar el mandato de expandir el negocio de refinación que Moody’s anticipa seguirá registrando pérdidas operativas.

En el mismo análisis de Moody’s consignaron que “la rápida y creciente propagación del brote del coronavirus, más el deterioro de las perspectivas económicas mundiales, la caída del precio internacional del petróleo y la disminución del precio de los commodities están creando un extenso choque crediticio”.

El sector del petróleo y el gas ha sido uno de los más afectados debido a su sensibilidad a la demanda y al sentimiento del consumidor.

Específicamente, detallan “las debilidades en el perfil crediticio de Pemex lo han dejado vulnerable a los cambios en el sentimiento del mercado en estas condiciones operativas sin precedentes y Pemex sigue siendo vulnerable al brote que continúa extendiéndose.

La agencia finalizó asegurando que “las calificaciones de ‘Ba2’ con perspectiva Negativa de Pemex, toman en cuenta el análisis de incumplimiento conjunto de Moody’s que incluye los supuestos de la agencia de un respaldo gubernamental muy alto en caso de necesidad y una correlación de incumplimiento”.

Números que no cuadran

Los analistas precisaron que el gobierno ha anunciado una reducción de impuestos a Pemex de 2,600 millones de dólares para este año y la suposición básica de que el gobierno brindará apoyo para ayudar a financiar el flujo de caja negativo de Pemex.

Consideraron, entonces, que la compañía tendrá que aumentar la deuda para invertir y cumplir con el objetivo revisado del gobierno y Pemex de mantener la producción estable desde los niveles del 2019.

Expresaron que Pemex tiene una liquidez débil y depende en gran medida del apoyo del gobierno y detallaron que, al 31 de diciembre, la petrolera contaba con 3,200 millones de dólares en efectivo; actualmente, tiene 8,900 millones de dólares contratados en líneas de crédito revolventes, comprometidas y no utilizadas para cubir más de 8,000 millones de dólares en vencimientos de deuda en el 2020-2021, además del flujo negativo de efectivo estimado en más de 9,000 millones de dólares en el periodo.

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