En lo que va de febrero, el mercado local de bonos M (bonos gubernamentales a tasa fija nominal) presentó una pausa en el rally (acelerado aumento en los precios de los bonos originado en rápida baja en sus tasas de rendimiento) observado en enero del presente año; este ajuste ocasionó un desplazamiento de curva local de tasas gubernamentales que alcanzó referentes cercanos a los máximos con que inició el año.

Específicamente, la tasa del Bono M a 10 años se ubica alrededor de 6.40%, que representa un aumento de 50 puntos base (pbs) respecto de su mínimo del 2012. Las razones que explican este rebote son diversas y se enumeran a continuación:

1. Después del importante avance que tuvo este mercado durante enero, se hacía natural una toma de utilidades.

2. En el mismo sentido, el tipo de cambio resintió presiones alcistas que interrumpieron la importante apreciación del peso frente al dólar observada en el primer mes del 2012. El disparador de este ajuste fue la cautela y relativa insatisfacción con que los mercados financieros internacionales recibieron el acuerdo para el segundo plan de rescate para Grecia.

3. Un preocupante reporte de precios al consumidor para enero en el que la inflación anual alcanzó 4.05% y la perspectiva de que la aceleración de la inflación podría prolongarse hasta el tercer trimestre del año; aunque la inflación subyacente se mantiene moderada.

4. Por último, quizás el factor que más exacerbó el rebote de las tasas fue la convocatoria del Banco de México de hace tres semanas para realizar una subasta sindicada para la nueva referencia del Bono M a 10 años. Es muy posible que este intempestivo anuncio haya impulsado las ventas de bonos M por parte de los inversionistas institucionales con el doble propósito de realizar las utilidades de enero y hacerse de liquidez para participar en la subasta sindicada; además, la convocatoria llegó en una semana de relativa estrechez de liquidez en el mercado, después de varias colocaciones de bonos privados por algo más de 13,400 millones de pesos.

La colocación de la nueva referencia del Bono M a 10 años puede considerarse exitosa por cuanto alcanzó la tasa de rendimiento más baja en este tipo de subasta y plazo, la cual quedó en 6.30 por ciento. Lo anterior a pesar de un coeficiente de demanda relativamente bajo de 1.8 veces. Cabe destacar que 20% de la emisión fue adquirida por inversionistas extranjeros.

En este sentido, podría considerarse que el alza o ajuste que presentaron las tasas locales abrió una ventana de oportunidad para tomar posiciones en este mercado con especial atractivo para los inversionistas extranjeros. Dicha consideración apoyada en los siguientes factores:

1. Los indicadores macroeconómicos de México no han sufrido ningún deterioro.

2. Las tensiones en la eurozona pueden comenzar a disiparse como resultado de diversos acuerdos parciales para resolver la situación de solvencia que aqueja a varios de sus países (acuerdo de Grecia, posible ampliación de recursos al FMI a discutirse en abril, etcétera).

3. Un reporte de inflación relativamente bueno para la primera quincena de febrero en el que la inflación general registró una pequeña desaceleración.

4. El efecto distorsionante de la subasta sindicada sobre la liquidez del mercado fue temporal.

*El autor de este artículo es responsable de la preparación y contenido del mismo y refleja fielmente su opinión personal. Certifica que su compensación es independiente de las opiniones aquí expresadas.