Las últimas dos semanas se caracterizaron por fuertes caídas en los mercados financieros, principalmente los accionarios y cambiarios; así como una reevaluación del dólar y de los bonos del Tesoro de EU, en respuesta a la recomposición de portafolios hacia activos seguros.

Estos movimientos tuvieron su origen en las dificultades financieras del gobierno griego, pero dieron lugar a un temor generalizado al ponerse de manifiesto los fuertes desequilibrios fiscales y el elevado endeudamiento que presentan otros países de la euro zona e incluso Inglaterra.

El mercado de bonos M también resintió este fenómeno con el incremento de sus tasas de interés que redundó negativamente en la valuación de los títulos.

Así, las ganancias promedio acumuladas en el año que hasta hace 15 días arrojaban una tasa anualizada de rendimiento de 19.13%, para el cierre del viernes pasado se habían reducido a una tasa, todavía atractiva, de 14.06 por ciento.

En los bonos M con los mayores plazos de vencimiento (10, 20 y 30 años) estas mismas tasas pasaron de 33.34 a 20.46 por ciento.

En otras palabras, el ajuste en el mercado de bonos M durante la crisis financiera fue moderado, las ganancias aún son atractivas y existe la posibilidad de nuevas ganancias de capital, si se toman en cuenta los siguientes aspectos:

1- La aprobación del plan de rescate para la deuda de Grecia y, más importante aún, la constitución de un fondo por 750,000 millones de euros, que sin duda tranquilizará a los mercados financieros sobre la posibilidad de un quebranto masivo en la deuda soberana de países europeos.

2- En este contexto, las buenas cuentas fiscales permiten a México una marcada diferencia en relación con algunos países de la Unión Europea, las cuales se reconoce en los mercados internacionales a través de los spreads que paga su deuda soberana en dólares en relación con los bonos del Tesoro de EU y de capital a través de los denominados Credit Default Swaps (CDS) .

3- A nivel interno, cabe destacar el notable descenso de la inflación, que puede ayudar a posponer un incremento en la tasa de referencia del Banco de México. Específicamente, la inflación anual al consumidor que en abril fue de 4.27%, por debajo del límite inferior del rango establecido por Banxico (4.50 - 5.00%), y con una significativa desaceleración de 70 puntos base con respecto al dato reportado en marzo.

4- Las señales de una recuperación económica sostenida en EU, confirmadas por los datos de empleo y crecimiento en ese país, en conjunción con la ausencia de presiones inflacionarias relevantes y la decisión de la Reserva Federal de mantener sin cambios su política monetaria en los próximos meses.

5- El importante diferencial que aún existe entre los plazos cortos y largos en la curva local de rendimientos, que se conoce como carry y que, especialmente después del ajuste de las últimas dos semanas; tiene un margen interesante para nuevos descensos en las tasas, en especial en los plazos más largos, con la consiguiente reevaluación de los títulos.

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