Moscú.- El pánico se apoderaba el lunes de los mercados rusos ante la posibilidad de una intervención militar en Ucrania, que puede espantar a las inversiones extranjeras, cruciales para reactivar la debilitada economía de Rusia.

La bolsa de Moscú llegó a caer más del 13% el lunes por la tarde, y el rublo batía niveles récord de debilidad frente al euro y el dólar, lo que impulsó al Banco central a efectuar una inesperada alza de su principal tasa para restablecer la "estabilidad financiera".

"El riesgo es creciente" asegura Chris Weafer, economista de Macro Advisory. "Era inevitable una reacción que afecte al rublo, al mercado de la deuda y las acciones".

En el mercado de divisas, el euro superó por primera vez la barrera simbólica de 50 rublos, a 51,2. Por su parte, el dólar alcanzó 37 rublos, batiendo por primera un récord que databa de la crisis de 2009.

Ello puede generar una conmoción para una población ya afectada por varias devaluaciones desde el final de la URSS, y que teme se disparen los precios de los bienes importados.

La crisis ucraniana, desencadenada en noviembre pasado, ya había empujado a la baja al rublo. Una quiebra de Ucrania, ex república de la URSS, tendría graves efectos para Rusia, especialmente para los bancos públicos rusos, que podrían sufrir serias pérdidas.

Pero la situación adquirió este fin de semana una nueva dimensión con la amenaza de intervención militar rusa y, consecuentemente, las sanciones internacionales que podrían afectar las relaciones comerciales de Moscú.

Todos los mercados operaban este lunes en baja en Europa, donde numerosas empresas han invertido en Rusia en estos últimos años, atraídas por perspectivas de crecimiento mayores que en los propios países europeos.

TEMORES DE SANCIONES

"El mercado se pregunta en qué medida los occidentales impondrán sanciones económicas a Rusia", asegura Chris Weston, analista de IG. "Rusia depende en gran medida de capitales y de las inversiones occidentales", subrayó.

" El G8 (los 7 países más industrializados, más Rusia) está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias debido a esta agresión" contra Ucrania, afirmó el secretario de Estado norteamericano John Kerry. El G8 está dispuesto a "implementar sanciones, a aislar a Rusia económicamente", añadió.

Si estas sanciones se materializaran "ello tendría un efecto muy negativo para las actividades cotidianas de los bancos y las empresas rusas, y su capacidad para obtener financiación externa", opinan los analistas de UBS.

Para Rusia ha sido prioritario estos años el nivel de sus inversiones. Así, la caída de estas inversiones el año pasado ha provocado, entre otros factores, una clara ralentización del crecimiento del país.

El PIB ruso solamente creció 1.3% en 2013 contra 3.4% en 2012, y los indicadores de enero muestran una nueva degradación.

"Contrariamente a la guerra de cinco días en Osetia del Sur nos inquieta ahora el hecho de que las tensiones en Ucrania duren más tiempo, y tengan repercusiones negativas en el largo plazo en la economía de Rusia", advierten los analistas de Alfa Bank, que aluden a la breve guerra que opuso Rusia a Georgia en 2008.

En la bolsa de Moscú, el gigante del gas Gazprom, que obtiene buena parte de sus beneficios de sus exportaciones a Europa, perdía a media jornada 11.5% de su valor bursátil, aunque los dos principales índices Micex y RTS de perdían respectivamente 11.52% y 13.11% a las 12H30 GMT.

Gazprom es el primer productor mundial de gas natural en el mundo, y el principal suministrador de Ucrania.

Frente a la tormenta financiera, el Banco Central ruso se reunió en forma inesperada y decidió aumentar sorpresivamente un punto y medio su tasa de referencia, que paso de 5.5% a 7 por ciento.

El objetivo es hacer frente a "riesgos" que puedan afectar a "estabilidad financiera", explicó el Banco Central ruso. Esta decisión fue anunciada el lunes a las 07H00 GMT, pero no pudo impedir que luego cundiera el pánico en los mercados rusos.

mac