Barclays redujo el jueves sus pronósticos de precios del petróleo para la segunda mitad de este año y el 2020, e indicó que espera un menor crecimiento de la demanda debido a un contexto macroeconómico global más débil de lo esperado.

El banco redujo en 2 dólares su pronóstico de precios para el Brent y el West Texas Intermediate (WTI) para el 2019, a 69 y 61 dólares por barril, respectivamente. También rebajó en 6 dólares su previsión del 2020 para el Brent, a 69 dólares, y en 5 dólares para el WTI, a 62 dólares por barril .

El crecimiento del consumo se desaceleraría a poco más de 1 millón de barriles por día interanual en el 2019, ya que el “creciente proteccionismo en medio de la actual desaceleración industrial mundial” pesa significativamente en la demanda de petróleo, informó el banco en una nota.

“Sin embargo, creemos que las preocupaciones de un exceso de suministro son exageradas y las tendencias de inventarios en Estados Unidos y el resto del mundo siguen siendo favorables”, manifestaron analistas del banco, agregando que “el mercado está subestimando la demanda y sobreestimando el crecimiento de la oferta a los niveles actuales de precios”.

Cae producción

La producción rusa de petróleo regresó a niveles acordados entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo y los países que no pertenecen al grupo, y el bombeo en las últimas dos semanas de julio será mayor que en las dos primeras, dijo el jueves el ministro de Energía, Alexander Novak.

La extracción de Rusia cayó a casi un mínimo de tres años a principios de julio debido al alto contenido de cloruro orgánico que se encontró en el crudo en abril, lo que llevó a frenar las exportaciones de oleoductos y reducir los suministros a la red.

“Nuestra producción se ha restaurado de acuerdo con los planes y los cronogramas. Hubo varios días en que la producción se redujo a un nivel de más allá del cumplimiento. Se relacionó con un proceso tecnológico”, expresó Novak a periodistas.

Rosneft, la mayor productora de petróleo rusa, señaló la semana pasada que Transneft frenó la toma desde Yuganskneftegaz, la principal unidad de la compañía, lo que perjudicó la producción que ya se había visto afectada.