Grupo financiero Barclays México trabaja en la estructuración de los llamados certificados de proyectos de inversión (Cerpi) y el Fibra E, vehículos anunciados en el tercer año del actual gobierno para financiar proyectos de infraestructura y energía.

Estamos trabajando con empresas este año para sacar un Fibra E o un Cerpi. Creo que son de las muchas oportunidades en México , aseguró Raúl Martínez Ostos, director general de Barclays México. Las empresas Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), trabajan muy de cerca con la firma de capital inglés y con otras empresas para estructurar estos instrumentos, aunque evitó citar cuáles.

El también presidente de Barclays México reconoció que aunque la iniciativa no avanza tan rápido como quisieran , se está dando una transformación en los vehículos a través de los cuales las empresas pueden acudir por capital.

Con el Cerpi se abre una nueva oportunidad para asociarse con los grandes inversionistas institucionales mexicanos, como las afores.

No se va de México

Luego de que en febrero pasado Barclays anunció su salida de mercados emergentes, entre ellos Rusia y Brasil, además de siete países en el sureste asiático, Martínez Ostos aseguró que no se irán de México, sino que buscarán consolidarse junto con Estados Unidos y Canadá.

México ha sido y se ha posicionado, por lo menos a los ojos de Barclays, como una base más del bloque de Norteamérica. La integración entre nuestras economías, no sólo con Estados Unidos, también con Canadá, hace sentido y el enfoque desde México está más (firme) que nunca , aseguró Martínez Ostos.

Para la institución el país distinguió de otros mercados emergentes no sólo por los fundamentales macroeconómicos, sino también por las oportunidades de negocio dadas las reformas estructurales y su impacto en la economía en los siguientes 20 años.

Raúl Martínez consideró que en México se han tomado decisiones difíciles, dirigidas a contener el periodo de volatilidad y dificultad macroeconómica mundial.

México ha hecho las tareas duras que muchos de los otros países no han hecho: avanzar de manera importante en la agenda de reformas estructurales. Lo que se logró en el primer año de gobierno llamó mucho la atención, lo que hace la diferencia frente a otros mercados emergentes, pero el gran reto es continuar. Una cosa son las reformas y otra es la ejecución , acotó.

Continúo: creo que México ha decidido no necesariamente ser el más divertido de la fiesta de mercados emergentes, en el sentido de que no hay una euforia, que luego sea una burbuja que explote (...) Si uno habla con inversionistas activos en mercados emergentes, la coincidencia, de manera consistente, es que México al final no es un boom bust, como fue en los 70, 80 y principios de los 90 .

judith.santiago@eleconomista.mx