Sólo un banco central en el mundo orienta su postura de política monetaria hacia una de mayor restricción, es el Banco de México.

La actitud responde a la evidencia de que la inflación se mantiene alejada de su objetivo desde hace algunos meses, pero desde nuestro punto de vista sólo se justifica si se piensa en choques explícitos que vuelvan a elevarla.

A muchos nos dejó con los ojos abiertos el comunicado de política monetaria emitido por la Junta de Gobierno, el viernes pasado. El desarrollo del texto, con una estructura bien cuidada, tiene un remate contundente: Banxico podría subir la tasa de referencia incluso antes de fin de año si la inflación persiste en niveles altos.

Esta conclusión parece contradecirse con las aseveraciones que el mismo banco hace en el texto. Por una parte, asegura que la situación en términos de actividad económica tiende a debilitarse. En el contexto internacional su análisis deduce que la economía global mantiene muchos signos de debilidad y riesgos importantes. Bajo esta óptica, Banxico prevé que habrá más acciones de relajación monetaria por parte de distintos bancos centrales.

En cuanto a la economía nacional, concluye que el balance de riesgos por la parte del crecimiento se ha deteriorado y que la brecha del producto, el indicador más explícito de posibles presiones inflacionarias de demanda, no se ha movido.

En segundo lugar, vuelve a enfatizar que los elevados niveles de inflación que se registran hasta ahora responden a choques particulares de precios, con mucha relevancia dentro del Índice de Precios al Consumidor.

En concreto, el alza de los precios de los granos en el ámbito internacional durante el verano y la presión en el precio del huevo en el mercado nacional elevaron mucho el subíndice de precios agrícolas, hasta registrar una inflación cercana a 15 por ciento.

A pesar de que se insiste en la transitoriedad de estos factores, la Junta de Gobierno decide manifestarse como inconforme con la inflación elevada. Los factores que presionaron los precios en el verano deben mostrar ahora su carácter temporal, de lo contrario la inflación puede mantenerse en un nivel alto y retroalimentar la formación de aumentos en muchos otros precios.

En nuestro punto de vista y bajo el contexto actual nos parece muy fuerte la amenaza del banco central. A final de cuentas, los precios de los bienes agropecuarios parecen haberse estabilizado.

Por otra parte, el entorno de crecimiento débil y elevado desempleo hacen que las estimaciones en general con respecto a la inflación global no sean elevadas. Parece exagerada una postura tan firme para prevenir choques como los que hubo en el verano, que son totalmente impredecibles. A menos que la prevención sea ante posibles choques de precios que pudiera generar el nuevo gobierno.

Las estimaciones en consenso apuntan a que la inflación puede converger hacia niveles inferiores a 4% hacia el segundo semestre del 2013, pero si las acciones de la nueva administración son agresivas en sentido de modificar precios relevantes, como sería quitar el subsidio a las gasolinas o bien homologar el cobro de IVA, habría un choque de precios y la obligación de prevenir sus efectos secundarios.

En otras palabras, nos parece que sólo acciones explícitas de la nueva administración podrían evitar que la inflación descienda en los próximos meses. Pensamos que es poco tiempo para aplicar cambios tan drásticos, sobre todo después de como se ha dado el proceso con la reforma laboral. Por ello creemos que al final Banxico no va a hacer nada con las tasas; aunque, por lo menos está siendo responsable con su mandato.?

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de Invex Banco

Twitter@rod_campuzano