Banco Popular ha vivido los momentos más convulsos de su larga historia a lo largo del 2017.

La acción ha caído hasta mínimos históricos y, a pesar de la fuerte subida que acompañó el viernes pasado a la presentación de los resultados (ganó 8.85%), el valor sigue acumulando un descenso de 18% en lo que va de año.

Sin embargo, en el primer trimestre del año, la entidad ganó 2,901 accionistas hasta un total de 305,152.

En un periodo que empezó y acabó con la cotización en 0.91 euros, los accionistas hicieron un acto de fe apostando porque el relevo en la presidencia del banco salvaría la difícil situación de la entidad.

El 20 de febrero, Emilio Saracho sustituía a Ángel Ron en la presidencia del grupo después de unas pérdidas sin precedentes de 3,485 millones de euros en el 2016.

Un relevo que frenó el desplome de la cotización hasta el mes de abril.

Fue en el cuarto mes del año cuando la cotización emprendió una espectacular cuesta abajo.

El 3 de abril perdió 10.44% después de que la entidad anunciara un ajuste de las cuentas de la entidad del 2016 por valor de 600 millones de euros.

Días después, el 11 de abril, la acción se desplomó otro 9.61% después de que el presidente Emilio Saracho abriera las puertas en la junta general de accionistas a la posibilidad de una nueva ampliación de capital y también a una posible fusión.

Pero hasta marzo el número de accionistas de Popular se reforzó y consolidó la subida provocada por la ampliación de capital del 2016.

Una operación por la que el banco emitió el pasado mes de junio 2,004 millones de títulos que casi duplicaron el capital.

El resultado fue una subida del número de accionistas desde 272,913 hasta 303,276.