El Banco Central Europeo (BCE) confirmó el final progresivo de sus medidas de apoyo a la economía y se mostró tranquilo frente a los riesgos coyunturales en la zona euro.

La institución mantuvo el rumbo anunciado en junio, a saber, el fin de las compras de deuda pública y privada este año —excepto si se degrada la economía en ese periodo— y el mantenimiento de la tasa de interés en sus niveles históricamente bajos hasta al menos mediados del 2019.

“Un banco central que funciona tiene que ser aburrido”, ironizó en una nota Frederik Ducrozet, un economista de Pictet Wealth Management, asegurando que el anuncio del BCE tranquiliza la febrilidad reciente de los mercados.

En su esperado análisis de los riesgos económicos, el BCE los considera “globalmente equilibrados”, según el presidente de la institución, Mario Draghi, que reconoció, sin embargo, que las “incertidumbres (...) han ganado importancia recientemente”.

“El proteccionismo creciente” también es una de las principales preocupaciones de la economía, indicó Draghi, en un momento en que Estados Unidos y la Unión Europea están negociando un acuerdo comercial tras las amenazas mutuas de imponer aranceles.

Draghi alertó sobre las crisis monetarias en Argentina y Turquía aunque, por ahora, según el banquero italiano, no tienen “efectos significativos” en la zona euro.

Turquía también

El consenso de analistas consultados por Bloomberg estimaba un repunte de 325 puntos básicos, pero finalmente el Banco Central de Turquía decidió aumentar la tasa de referencia en 625 puntos.

El rango de estimaciones que contemplaban todos los analistas recopilados por Reuters oscilaba entre un mínimo de 225 puntos básicos y un máximo de 725 puntos. El resultado final son unas tasas que se elevaron a 24%, prácticamente el doble del nivel que registraban a finales de abril, antes de agudizarse el desplome de la lira turca.

Los analistas trasladan igualmente su sorpresa por la “independencia” mostrada por el banco central, dado que el presidente turco, Tayyip Erdogan, se había mostrado contrario horas antes de la decisión de un agresivo aumento de tasas por el impacto que podría tener en la economía.

El elevado aumento en la tasa de interés hizo que la lira turca se disparara.

En su rebote, la divisa logró alcanzar máximos desde finales de agosto de este año. (Con información de agencias)

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