Desde que las tasas de interés en Estados Unidos se encuentran en sus niveles mínimos históricos de 0.0 a 0.25%, desde hace siete años, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) acumula un rendimiento de 92.4%, al pasar de las 22,000 a las 42,398 unidades, indican datos del mercado bursátil.

El próximo 16 de diciembre se cumplen siete años de que la tasa de fondos federales de la Reserva Federal (Fed) en Estados Unidos se fijó en su nivel mínimo histórico cercano a 0%, como medida para poder incentivar a la deteriorada economía que en ese momento tenía aquel país como consecuencia de la crisis subprime.

Los mercados accionarios fueron, sin duda, los ganadores de la costosa política monetaria expansiva, aplicada por la Fed durante los últimos siete años, que incluyó además estímulos monetarios como la recompra de bonos gubernamentales y bonos hipotecarios a través del Quantitative Easing en sus tres etapas en las que se llegó a inyectar liquidez al mercado hasta por 85,000 millones de dólares mensuales.

La ganancia observada en la BMV en este periodo es apenas ligeramente inferior al rendimiento de 96% que tiene el índice industrial Dow Jones en Wall Street.

Con el inminente incremento en tasas de referencia por parte de la Fed, el mundo financiero global vive un cambio de ciclo, se espera volatilidad con episodios importantes y una menor abundancia de capitales en los mercados, ajustes de tipos de cambio y tasas de interés. Los inversionistas empezarán a retirarse de mercados emergentes y a gravitar a refugios seguros; sin embargo, México se distingue por su estabilidad macroeconómica y por sus reformas estructurales, factores que generan diferencia , explicó Mario Correa, economista en jefe de Scotiabank México.

A nivel global los ganadores fueron el Merval de Argentina, con un aumento de 1,063% desde diciembre del 2008 a la fecha, la bolsa de Turquía tiene un rendimiento acumulado de 182.6%, y en Irlanda y la India los beneficios son de 171.5 y 151% respectivamente.

En el cuarto trimestre del 2008 la economía de Estados Unidos llegó a caer 8.2% y entró en periodo de recesión al acumular en ese momento dos trimestre consecutivos con variaciones negativas en su Producto Interno Bruto (PIB). Un año después la tasa de desempleo llego a tocar 10% en octubre del 2009. Para poder levantar la economía la Fed recurrió a medidas de inyección de liquidez.

Pasaron siete años para que la economía estadounidense empezara a mostrar signos de solidez y, hasta el tercer trimestre de este año, el PIB de esa nación creció a una tasa de 2.1% y acumuló seis trimestre consecutivos con variaciones positivas. Mientras tanto, la tasa de desocupación logró bajar hasta 5% en noviembre pasado.

Moderación

Para Antonio Castro, director del Centro de Análisis y Proyecciones Económicas para México, la llegada de capitales empezó a moderarse desde el año anterior.

La Fed inundó de recursos al mercado. Con tanta liquidez y bajas tasas en Estados Unidos, los capitales salieron a buscar mayor rendimiento y lo encontraron en la renta variable.

Con la normalización de la política monetaria también son los primeros en irse. La depreciación del peso es consecuencia de esta migración de inversiones, el reto ahora para las economías emergentes es atraer esos recursos y generar atractivo en un entorno de mayor competencia.

En ese sentido, México sigue siendo un destino importante, pero que se puede ver afectado por la aversión al riesgo y factores externos , dijo Castro.

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