La aerolínea de bajo costo Volaris tuvo que realizar un aterrizaje forzoso en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), que la hizo perder 5,170 millones de pesos en valor de capitalización en dos días, de acuerdo con datos de Economática.

Lo anterior representa una caída en el precio de su acción de 31.70%, a 11.01 pesos por título, desde el precio de cierre del jueves a 16.12 pesos, dicho nivel fue visto en agosto del 2014.

Como consecuencia del drástico desplome, la BMV informó, a las 9:19 de la mañana y con un precio de 11.18 pesos, de la suspensión intradía de la cotización, con motivo del rebase de rangos estáticos, la cual tuvo una duración de ocho minutos.

Antecedente

El viernes pasado, la emisora publicó sus resultados al primer trimestre del año, reflejando una pérdida por debajo de lo estimado por los analistas, consecuencia de menores tarifas, específicamente por la disminución en rendimiento tarifario de 12.1 por ciento. Además de un mayor crecimiento de gastos totales, principalmente en el combustible que registró un alza de 8% en los primeros tres meses del año, alcanzando 40.1 pesos por galón.

Lo anterior mostró un flujo operativo menor a 822 millones de pesos en los primeros tres meses del año, esto es 25.1% comparado con el mismo periodo del año pasado.

A largo plazo

Al respecto, Barclays consideró, a través de un reporte, que en el corto plazo será difícil compensar el potencial de largo plazo, por la falta de una recuperación de tarifas a la vista, además del aumento paulatino de los costos de combustible.

Adicionalmente, explicaron que invertir para el largo plazo sería una espera larga y volátil.

“La gerencia ha descartado enfáticamente el recorte de capacidad o utilizar su saldo de efectivo para un programa de recompra de acciones, ya que se enfoca en mantener sus mercados principales”, se lee en el documento.

Según Guillermo Delgado, director de operaciones de Black Wallstreet Capital, el mercado no esperaba tan mal reporte, además explicó que la tendencia de la emisora se considera a manos libres.

“Vemos compradores fuertes sobre este nivel de 11 pesos, pero el panorama fundamental no llama la atención para invertir hoy en día. Eso hace que haya salida de capitales de la emisora hacia otras con mejor panorama”, mencionó.

Pero el escenario de los analistas es mixto. Para Cipactli Jiménez, analista independiente, existe una buena posición en un lapso de 3 a 5 años. “Los precios en que se encuentra ahora son interesantes para adoptar posiciones de largo plazo (3 a 5 años). La consolidación de un movimiento a la baja puede verse frenada en 9.85 pesos, donde hizo el primer punto de quiebre en noviembre del 2014”, explicó.

Destacó que no espera que, en el corto plazo el precio de la acción suba en un lapso de 2 a 3 semanas, por lo que no vislumbra una tendencia alcista.

Mientras tanto, 3 de los 7 analistas que siguen la acción recomiendan mantener, dos Compra y uno Venta.

Aerolíneas mexicanas, sensibles a la volatilidad

Las aerolíneas mexicanas que cotizan en la Bolsa mexicana, son sensibles al aumento en las tarifas y a condiciones volátiles; pero, Volaris y Aeroméxico presentan recomendaciones y perspectivas mixtas por parte de Barclays.

Por un lado, para Aeroméxico, la correduría considera que cuenta con una posición privilegiada, ya que es respaldada por una ejecución disciplinada. Pero, explicó que estará en medio de desafíos que incluyen un entorno de precios progresivos, un valor del peso frente al dólar más volátil y los costos crecientes de combustible.

En consecuencia, modificó su precio objetivo a 30 pesos por acción, un aumento de 10.09% desde el precio de cierre a 27.25 pesos.

Mientras que para la aerolínea de bajo costo Volaris, consideran que empeoró por condiciones competitivas llevándola a mínimos históricos.

Para las emisoras estimaron dos escenarios. El positivo considera un entorno de precios menos agresivo y una caída en precios del  crudo. El negativo, destacaron el riesgo de recortes en los precios, el exceso de capacidad en rutas clave, el aumento del combustible, preocupaciones geopolíticas y la volatilidad del tipo de cambio.

estephanie.suarez@eleconomista.mx