Jeff Bezos acumula una fabulosa fortuna gracias a Amazon, la librería digital que fundó en 1995 para convertirse con el paso del tiempo y el boom de Internet en un gigante del comercio electrónico que vale más de 350,000 millones de dólares y que es la sexta mayor empresa de Estados Unidos por capitalización en Bolsa. Esta cifra le convierte en el tercer hombre más rico del mundo, con una fortuna de más de 64,000 millones de dólares que crece por segundos ante el imparable ascenso de las acciones de Amazon, cuyo valor se ha duplicado en apenas dos años.

Pero si alguien pensaba que el emprendedor de Nuevo México que dejó un lucrativo trabajo en Wall Street para montar su propia empresa iba a conformarse con ser testigo del éxito del gigante online, se equivocaba. La inquietud de Bezos le ha llevado a invertir en múltiples sectores a través de su firma Bezos Expeditions, en la que el empresario gestiona su cartera personal formada hoy por cincuenta inversiones de capital riesgo en una treintena de compañías.

En la trayectoria de la firma fundada en 2005, destacan participaciones en la red social Twitter, el grupo de medios Business Insider y muchas y variadas empresas tecnológicas que Bezos ha ayudado a impulsar, como los hoy gigantes Airbnb y Uber. El consejero delegado de Amazon fue también uno de los primeros inversores de Google, a la que destinó 250,000 dólares en 1998.

Bajo el paraguas de Bezos Expeditions se incluyen también los proyectos sin ánimo de lucro del empresario, entre los que destaca una revolucionaria iniciativa: la financiación de la construcción de un reloj que dure 10,000 años. Este proyecto, que se desarrolla en el interior de una montaña de Texas, encaja con la faceta más aventurera de Bezos, que también explota a través de Blue Origin, una empresa con la que el fundador de Amazon espera enviar turistas al espacio en dos años, en competencia con otros osados emprendedores como Richard Branson, fundador del imperio Virgin, y Elon Musk, el creador de Tesla Motors. Para ello, la compañía está construyendo seis vehículos New Shepard, diseñados para volar con seis pasajeros a más de cien kilómetros por encima de la Tierra.

LA APUESTA POR EL WASHINGTON POST

Su futurista apuesta espacial contrasta con otra sonada inversión que anunció en 2013: la compra del reputado y centenario The Washington Post, el periódico que destapó el caso Watergate. El fundador de Amazon pagó por él y por varias publicaciones locales 250 millones de dólares. Tras la adquisición, el periódico está creciendo con fuerza en lectores digitales y Bezos está convencido de la apuesta, que pocos entendieron cuando la anunció. Según él, compró The Washingon Post porque quería convertirlo en la publicación más poderosa del mundo y por su posición como guardián de los líderes del mundo. La línea editorial del periódico muestra hoy un absoluto rechazo al candidato republicano Donald Trump, que ha acusado a Bezos de utilizar el diario para influir en los políticos y pagar así menos impuestos.

Su involucración personal con el periódico es total y, el pasado enero, llevó personalmente de vuelta a EEUU en su avión privado al periodista Jason Rezaian, que había pasado 18 meses en una cárcel de Irán. Como contrapartida a esta generosa faceta, periódicos como The New York Times han destacado el carácter autoritario de Bezos para trabajar.

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