Finalmente ganó Barack Obama las elecciones presidenciales en Estados Unidos y prolongará su mandato por cuatro años más. La reacción de los mercados fue violenta en sentido negativo.

Tal vez la expectativa de un triunfo de Mitt Romney pudiera haber entusiasmado más a los inversionistas, debido a la carencia de intenciones por parte del candidato perdedor para aumentar impuestos a la clase más alta.

Es de esperarse que la pugna por cobrarle más a los ricos y regular más al sector financiero continué con Obama; ello por supuesto que atemoriza a los mercados en dos vertientes: por un lado, los inversionistas pagarán más al fisco, y por el otro, podrían ver restringida la dinámica de la economía.

Pero, pensamos que el elemento que más preocupa y que puede haber detonado la reacción que vimos ayer es la visión de un posible empantanamiento de las negociaciones relacionadas a evitar los draconianos ajustes fiscales que están programados para entrar en vigor en enero.

Al final, no hubo cambios relevantes en el Congreso y la división de votos fue notoria. Va a ser difícil intentar aplicar aumentos de impuestos y recortes al gasto, aunque sean más moderados, después de estas elecciones, que de alguna manera frustran a cerca de la mitad de la población.

La incertidumbre es muy mala para los mercados. Inversionistas que habían actuado con cautela los últimos días parecen ponerse a la defensiva rápidamente. Si no hay claridad en la perspectiva de viabilidad en las finanzas públicas de Estados Unidos, el temor es inmediato, las consecuencias podrían sentirse en el primer trimestre del año próximo. Hay poco espacio y por eso el nerviosismo.

En este espacio hemos sido escépticos de que los ajustes conocidos como el precipicio fiscal se lleguen a concretar. Compartimos la creencia de que los estadounidenses son capaces de hacer lo que sea para recuperar o mantener la vitalidad de su economía.

Por tal motivo, sentimos que la reacción de los mercados es violenta. Es posible que tengamos semanas de mucha incertidumbre pero la información de crecimiento no describe un escenario de retroceso hasta ahora.

Habrá más impuestos y menos gasto, pero si estos se logran encuadrar en una propuesta creíble de viabilidad en las finanzas públicas, el ajuste a la baja del crecimiento puede ser temporal y la percepción de los inversionistas puede mejorar pronto.

Por otro lado, tienen razón los que manejan el argumento de que las bolsas habían subido demasiado. En efecto, los rendimientos acumulados durante el verano fueron elevados y no se ve que el actual ajuste sea aún desproporcionado.

Sin embargo, estos fueron resultado de la expectativa, que al final se realizó, de un redoble de los estímulos monetarios por parte de los principales bancos centrales, incluido el europeo.

Hemos visto a los mercados subir a niveles muy altos sin que hubiese una perspectiva sólida de crecimiento hacia el próximo año que le dé sustento a la tendencia. En las siguientes semanas, veremos si las bolsas se ajustan más para reconocer un escenario de muy bajo crecimiento o bien vuelven a entusiasmarse.

En este mes, es difícil que veamos rendimientos positivos. La incertidumbre es elevada y no se ven elementos para generar un cambio de percepción. Si usted está invertido manténgase y aguante, si no lo está, espere. Bajos volúmenes y la prolongación del ajuste es lo que nos espera en las siguientes jornadas.?

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: [email protected]

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