Apenas se estaban sentando los operadores frente a sus terminales tras el periodo vacacional, cuando los precios del petróleo simplemente se desplomaron a niveles no vistos en los últimos seis años, esto aunado a la crisis política que están viviendo en Grecia y que desató el rumor, una vez más, sobre la posibilidad de que ese país salga de la Unión Europea.

De inmediato, se activaron las órdenes de venta en los mercados accionarios; se debilitó el euro; se fortaleció el dólar; el peso llego a morder niveles de 15 pesos en su cotización interbancaria, y los inversionistas buscaron refugio en instrumentos de deuda de Estados Unidos.

A partir de ese momento, los mercados quedaron abordo de la montaña rusa a lo largo de toda la semana.

Y es que al precio del petróleo simplemente no se le ve piso. Desde junio del año pasado a la fecha, el precio del oro negro lleva una caída de más de 50%, donde la sobreoferta y la desaceleración de las economías de los principales países consumidores ha sido la constante, aunado a una guerra de precios clara que los miembros de la OPEP le han declarado a Estados Unidos, los cuáles buscan que sea este país el que se vea forzado a recortar su producción y no ellos. De hecho, el martes pasado Arabia Saudita, principal productor de Medio Oriente, volvió a bajar sus precios oficiales de venta para el mercado estadounidense en 60 centavos, con la finalidad de incrementar su participación de mercado.

La caída de los precios del petróleo tiene repercusiones en varios ámbitos. Por un lado, los principales consumidores se ven beneficiados al reducir presiones inflacionarias, pero en un entorno de poco crecimiento económico e inflaciones bajas, sólo hace más presente al fantasma de la deflación. Tal es el caso de la Unión Europea (UE), que ha anunciado a través del presidente del BCE, que parece que ahora sí va a tomar medidas mucho más agresivas para reactivar la economía de la UE a través de un programa de relajación cuantitativa, que podría anunciarse el próximo 22 de enero en su reunión de política monetaria.

Por el otro lado, países productores como Rusia, Venezuela y México se ven seriamente afectados en sus ingresos, lo que sin duda impacta negativamente su crecimiento económico. Asimismo, las empresas relacionadas con el sector energético han visto desplomarse sus ingresos de la mano con la cotización de sus acciones en las bolsas de Valores.

Por el lado de Estados Unidos, al haber menores presiones inflacionarias, la posibilidad de que la Fed suba su tasa de referencia en el corto plazo debería ser menor, que es el otro tema que ha mantenido a los mercados con fuerte volatilidad desde el año pasado; sin embargo, la Fed publicó en las minutas de su última reunión que si bien habrá que ser pacientes para tomar una decisión sobre el incremento de su tasa, una inflación baja no sería impedimento para revisarla.

El otro factor que ha establecido la Fed para subir su tasa tiene que ver con los niveles de desempleo, y si bien es cierto que el viernes pasado el Departamento del Trabajo anunció una reducción en la tasa de desempleo para el mes de diciembre a 5.6% y una creación de 252,000 empleos, muy por encima de lo esperado, el nivel de salarios por hora mostró una contracción, lo que sin duda puede afectar el consumo y los mercados reaccionaron en consecuencia.

Con todo lo anterior queda claro que para el 2015 lo único que queda por hacer es tomar coberturas.

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