Arabia Saudita realizó el miércoles la mayor emisión de la historia de bonos de un país emergente, con el lanzamiento de 17,500 millones de dólares de deuda en la primer oferta soberana del reino en los mercados internacionales, que atrajo una demanda que superó en cuatro veces a la oferta.

El enorme interés por la deuda saudita se debe en parte a las bajas tasas de interés globales y la frustración de los fondos por la falta de activos de rendimientos altos en el mundo.

La emisión es además un éxito para Arabia Saudita, porque garantiza a los inversores la estabilidad de sus finanzas públicas y la reducción de su dependencia del petróleo.

Capital Economics en Londres calculó que la deuda financiaría un tercio del déficit fiscal del próximo año y casi toda la brecha de cuenta corriente actual, lo que implica que probablemente las reservas del reino no caigan demasiado en los próximos años.

La operación eclipsa un récord emergente anterior de Argentina, que vendió 16,500 millones de dólares de deuda soberana en abril.

Una fuente indicó que la demanda por la colocación saudita sumó 67,000 millones de dólares, cerca del máximo histórico de 69,000 millones de dólares que atrajo la emisión argentina.

El éxito de la venta del bono saudita es un buen augurio para otra reforma en el plan del reino: la Oferta Pública Inicial de acciones de la petrolera estatal Saudi Aramco. La operación se espera para el 2018 y podría atraer decenas de miles de millones de dólares.

Hará frente al déficit

La emisión saudita fija una referencia para el reino y abre el camino para más emisiones internacionales en el futuro así como para la venta de bonos de una serie de grandes empresas sauditas.

Riad tuvo un déficit presupuestario récord de 98,000 millones de dólares en el 2015, 15% del Producto Interno Bruto (PIB).

Con los fondos que recaude, podrá financiar parte del déficit este año, lo que reducirá la presión sobre sus reservas en divisas.