En este espacio hemos destacado en repetidas ocasiones que México se encuentra en una situación privilegiada desde el punto de vista macroeconómico y esto nos ha convertido en un destino importante de inversión.

La inflación, aunque coyunturalmente se ha visto presionada, se encuentra bajo control, las tasas de interés son bajas, la salud de las finanzas públicas es buena y el Producto Interno Bruto registrará una expansión cercana a 4% en el 2012.

Este escenario resulta aún más alentador si se compara el desempeño de la economía nacional con el de las principales economías avanzadas, donde el combo resulta altamente riesgoso: alto endeudamiento, profundo déficit fiscal y recesión.

De esta forma, México se presenta al mundo como un país lleno de oportunidades y con un futuro promisorio, por lo que resulta de vital importancia aprovechar este contexto para catapultarnos a otros niveles de desarrollo económico.

Hay que tomar en cuenta que el contexto de los países emergentes resulta igualmente favorable para México.

La economía de China se ha desacelerado de manera evidente, de tal suerte que en este 2012 la expansión será de un dígito. Este hecho tiene un impacto directo sobre uno de los principales competidores de México en América: Brasil.

El gigante asiático es el principal demandante de materias primas de Brasil, por lo que el ajuste de su economía ha derivado en un pobre desempeño de la actividad productiva del país carioca. De acuerdo con el propio Banco Central de Brasil, la economía registrará en el 2012 un crecimiento de sólo 1 por ciento.

Por otro lado, las ventajas competitivas de China han empezado a desaparecer, favoreciendo la visión que tiene el mundo de México. Los fuertes incrementos en los salarios que actualmente se pagan en China y el alza en los costos de transportación de Asia a América han aumentado el atractivo de México para la inversión extranjera.

Hay un dato que revela claramente la posición estratégica de México en el comercio internacional. Inmediatamente después de la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Japón, la participación de los productos mexicanos dentro de las importaciones totales de EU pasó de 6 a 10%, convirtiéndonos en su segundo socio comercial en el 2001, después de Canadá y desplazando a Japón a la tercera posición.

Pero en el 2003, China desplazó a México nuevamente a la tercera posición y en el 2010 arrebató el primer lugar a Canadá.

Desde entonces, la participación de los productos mexicanos en el total de las importaciones que realiza EU se mantuvo en un promedio de 10%; a partir del 2008, cuando se detona la crisis económica mundial y hasta el cierre del 2011, la participación de México subió a 12.5 por ciento.

México ha sido una de las economías ganadoras de esta crisis, al grado que algunos analistas e instituciones financieras internacionales estiman que nuestro país podría convertirse en el principal socio comercial de EU en el 2018.

Sin embargo, hay que tener presente que la estabilidad macroeconómica que México ha disfrutado en los últimos 17 años, incluyendo el lapso de la actual crisis, es una condición necesaria, pero no suficiente para alcanzar el crecimiento requerido para lograr mayores niveles de desarrollo.

El impulso de mayores tasas de expansión deberá provenir de reformas estructurales como la laboral, que ahora se discute en el Congreso.

Ojalá no se posponga más la transformación estructural del país. Sir Francis Bacon comentó: El requisito del éxito radica en la prontitud de las decisiones .

*Manuel Guzmán M. es director ejecutivo de Administración de Portafolios y Análisis y Estrategia Económica de Grupo Financiero Ve Por Más.