Tras haber alcanzado un máximo histórico de 2,069.40 dólares por onza, el apetito por el oro está disminuyendo. Entre el 6 de agosto y este lunes 21 de septiembre, el precio del futuro del metal precioso ha caído 7.99% a 1,904 dólares por onza, de acuerdo con datos de Refinitiv.

“Es difícil predecir que tan alto va a llegar en los siguientes meses y hacia adelante. Muchos analistas esperan que la pandemia y el declive económico sean un impulso del metal precioso, pero las expectativas del precio comienzan a separarse rápidamente al ver hacia el futuro”, según un reporte de S&P Global Market Intelligence.

En lo que va del año, el oro es uno de los activos con mayor rendimiento, pues muestra un retorno de 22.79% desde los 1,550.60 dólares por onza en que finalizó el 2019, catapultado por el menor apetito por riesgo ante la crisis económica global causada por la pandemia del Covid-19.

De acuerdo con un reporte de Banco Base el oro ha estado cotizando en un rango muy acotado entre 1,937 y 1971 dólares por onza ante la serie de noticias en torno al crecimiento económico y la expectativa de una vacuna contra el coronavirus.

Por lo que cada vez que hay señales de que la economía global se está recuperando o de una posible vacuna en el corto plazo, el precio del oro disminuye. Por el contrario, cuando se observan señales de estancamiento económico o un aumento en el número de casos del virus, el precio aumenta”, señalan los analistas de Banco Base.

Los analistas coinciden que, al menos en el corto plazo, la demanda por oro continuará. Aunque no hay consenso en un mayor horizonte sobre a qué nivel podría llegar, en Bank of América y VTB Capital pronostican que hacia 2022 el oro tocaría los 3,000 dólares por onza, mientras que en Fitch Solutions anticipan que se ubique en los 1,700 dólares por onza ese mismo año, y que en 2020 y 2021 ronde los 1,850 dólares por onza.

“Aunque en sus proyecciones la Fed estima una contracción económica menos profunda, con una caída anual en el PIB de 3.7% durante 2020, también anticipan una recuperación económica más lenta. Esto continuará siendo un factor a favor de la demanda por oro, pues las políticas monetarias más acomodaticias aumentan su demanda como activo de inversión, pues disminuyen su costo de oportunidad frente a otros activos que generan rendimientos”, comentaron los especialistas de Banco Base, quienes prevén que el metal precioso vuelva a romper la barrera psicológica de los 2,000 dólares por onza.

Entre los principales factores para esta previsión del banco mexicano, está que persisten riesgos económicos y sanitarios, así como las tensiones políticas y comerciales entre Estados Unidos y China, la fragilidad de la actividad económica global y las próximas elecciones presidenciales en noviembre en Estados Unidos, así como el aumento de casos del nuevo coronavirus.