Pasarán dos o tres meses antes de que el deslizamiento persistente del peso frente al dólar presione a la inflación, coincidieron catedráticos del Tecnológico de Monterrey y la Universidad Iberoamericana.

No obstante, confían en que la intervención en la oferta de dólares, a partir de la subasta anunciada por la Comisión de Cambios, liberará la presión cambiaria y por ende, el riesgo inflacionario.

De acuerdo con el director de la Escuela de Economía en el ITESM, Raymundo Tenorio, la Comisión debió haber intervenido desde que el deslizamiento rebasó el diferencial de inflaciones entre México y Estados Unidos, que es de 2.6 por ciento.

Si el deslizamiento acumula más de 10% desde junio pasado, explica, tendría que haberse dado la intervención por parte de Banxico desde mucho antes para evitar que siguiera la especulación y la presión en los precios.

Si la inflación en México es igual que la de otra moneda, si caminan igual, el tipo de cambio se puede mantener fijo o relativamente fijo, pero si la inflación de uno es mayor que la de otro, se deprecia. La inflación de México ha tenido una variación anual de 4.2% y la de Estados Unidos es de 1.6 por ciento. La diferencia es 2.6%, entonces ese porcentaje es en el que técnicamente se debería devaluar el peso respecto al dólar , dice.

Precios, primer impacto

Catedráticos de la Universidad Iberoamericana explican que el traslado a precios generales de la depreciación del peso, puede tardar entre dos y tres meses, dependiendo del tiempo que tome a los productores registrar el alza en los precios de sus insumos de importación.

Al devaluarse la moneda, sube el precio de bienes importados, bienes finales e intermedios, lo que hace que se afecte el precio de los productos en el mercado doméstico que provoca un crecimiento inflacionario , detallan.

Según el Inegi, en noviembre el INPP excluyendo petróleo, tuvo un incremento mensual de 0.14 por ciento. Ello generó una tasa anual de 2.71 %, que es la mitad de la trayectoria a 12 meses de los precios generales. Estos datos evidencian que no se ha contaminado aún la fijación de precios al productor del deslizamiento que se ha profundizado desde junio. El miércoles, el tipo de cambio cerró en 14.54 pesos por dólar. Esto implica que la divisa alcanzó una depreciación de 1.43%, por lo que no se activó la subasta de dólares anunciada por la Comisión de Cambios.

El especialista del ITESM advierte que el régimen de libre flotación no otorga inmunidad inflacionaria.

Y la evidencia está en el anuncio monetario del 5 de diciembre, donde dejaron sin cambios el objetivo para la tasa de interés.

La Junta de Gobierno advirtió que pese a la evidencia de varios años de que el traspaso de movimientos cambiarios a los precios es bajo y que su efecto sobre inflación tiende a ser transitorio, la depreciación sostenida del peso podría representar un riesgo al alza para la inflación .

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