Los precios del crudo subieron levemente el viernes, pero se encaminaron a un declive semanal porque se teme que un creciente suministro global reduzca el efecto de los recortes al bombeo que impulsaron la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros exportadores para apoyar el mercado.

Los futuros del West Texas Intermediate (WTI) para abril ganaron 8 centavos a 61.28 dólares el barril. El WTI cerró la semana con una pérdida de 1.3%, tras el avance de 1.3% de la semana previa.

Los futuros del Brent subieron 2 centavos a 65.13 dólares por barril. Para la semana, el referencial declinó 0.5 por ciento.

Reportes publicados la semana pasada hicieron que la atención de los inversionistas volviera a observar una producción cada vez más alta, que se teme sobrepasará el esperado incremento en la demanda por crudo en el 2018.

La Agencia Internacional de Energía reportó que la oferta global de petróleo subió en febrero en 700,000 barriles por día (bpd) desde el año pasado a 97,9 millones de bpd.

La agencia proyecta que la oferta de países no OPEP crecerá en 1.8 millones de bpd en el 2018 a 59.9 millones de bpd, encabezada por Estados Unidos, desde el aumento de 760,000 bpd del año previo.

La OPEP y varios otros productores no pertenecientes al cártel, liderados por Rusia, comenzaron a recortar los suministros en enero del 2017 para terminar con un exceso mundial de crudo que se había acumulado desde el 2014.

ya es segundo

Gracias al auge de su producción petrolera, Estados Unidos exporta hoy su oro negro al mundo, empujando a una revisión de la infraestructura en su territorio y obliga a barajar las cartas en el mercado mundial.

Con una extracción diaria que supera 10 millones de barriles, EU se ha convertido en el segundo mayor productor mundial de crudo, detrás de Rusia y por delante de Arabia Saudita. Un apogeo relacionado con las nuevas técnicas que permiten extraer petróleo de esquisto a menor costo.

Frente a esta explosión, EU levantó a fines del 2015 la prohibición de exportar crudo existente desde 1975. La oportunidad fue aprovechada de inmediato: en el 2017 las empresas exportaron un promedio de 1.1 millones de barriles por día a 37 países.

Mientras Canadá sigue siendo su primer destino, EU ha logrado morder una porción del mercado asiático, una región generalmente considerada como territorio exclusivo de OPEP y de Rusia. La Opep y Rusia decidieron el año pasado limitar su producción para de esa forma hacer subir los precios.

China se convirtió en el segundo cliente de Estados Unidos. Las importaciones, al mismo tiempo, cayeron bruscamente, pasando en 10 años de 10 a 8 millones de barriles por día.

Pero incluso si la producción estadounidense continúa en vuelo, el país no dejará de comprar crudo extranjero en el corto plazo.

La gran mayoría de las refinerías estadounidenses no están diseñadas para procesar el petróleo de esquisto.

Fueron construidas para refinar el petróleo pesado de, por ejemplo, Canadá, Venezuela o México, que compran a bajo precio y revenden con un amplio margen.

“Dado que lleva de cinco a siete años construir una refinería, no se puede cambiar de la noche a la mañana”, dice Harry Tchilinguirian, especialista en mercados petroleros de BNP Paribas.

Además, recuerda, las compañías estadounidenses pensaron, hasta el despegue del esquisto alrededor del 2010, que el petróleo provendría principalmente de arenas petrolíferas de Canadá y comenzaron la construcción de oleoductos entre los dos países. “Para hacer nuevas inversiones, deben estar seguros de que su elección seguirá siendo buena en siete años”. (Con información de AFP y Reuters)

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