Banco de México llevó a cabo su primera reunión de política monetaria del año y, como se esperaba, mantuvo sin cambio la tasa de interés de referencia en 3 por ciento. Como en el pasado, lo interesante era conocer el tono del comunicado y las preocupaciones que el instituto central observa en el horizonte.

En este sentido, hay algunos elementos que vale la pena destacar del comunicado. En la parte internacional, Banco de México puntualizó que el desempeño de la economía sigue mostrando signos de debilidad, aunque con marcadas diferencias entre países y regiones.

En Estados Unidos continúa el fortalecimiento del mercado laboral, al tiempo que la inflación y sus expectativas mantienen una tendencia a la baja como resultado de la drástica caída de los precios del petróleo y su impacto en las gasolinas. Bajo este escenario, la Reserva Federal ha reiterado que mantendrá su estrategia de normalizar su postura de política monetaria en el futuro, enfatizando que el momento específico en el que se incrementará la tasa de interés y el ritmo de aumentos subsecuentes dependerá de la evolución de la economía.

En el caso de las economías de la zona euro y Japón, el instituto monetario indica que continúan registrando un bajo dinamismo, lo que ha incidido en la confirmación de una tendencia decreciente en los precios que amenaza con convertirse en una deflación. A la luz de este inminente riesgo, el Banco Central Europeo (BCE), instrumentó un nuevo programa de relajamiento monetario a través de una expansión cuantitativa a gran escala que incluye la compra de bonos soberanos emitidos por países miembros de la zona euro.

En lo referente a las economías emergentes, de acuerdo con Banco de México las perspectivas de crecimiento se han revisado a la baja, básicamente ante la persistencia de la debilidad de la demanda interna y la caída en el precio de las materias primas. En términos generales, las perspectivas de crecimiento para la economía mundial se han deteriorado.

Banco de México dedica una buena parte de su análisis a la volatilidad observada en los mercados financieros internacionales. En este sentido, se enfatiza que son tres los elementos que han estado en el origen de la incertidumbre: a) la drástica disminución en el precio del petróleo, b) la expectativa de una política monetaria menos laxa en Estados Unidos y, c) la desaceleración de la economía mundial.

Este entorno se ha reflejado en la depreciación generalizada de las monedas de los países emergentes ante un proceso global de aversión al riesgo. El peso mexicano no ha estado exento y también se ha visto golpeado por dicha volatilidad. Sobre todo se ha observado una marcada sensibilidad de nuestra moneda a la trayectoria de los precios del petróleo, en parte reflejando las preocupaciones sobre sus implicaciones fiscales y de cuenta corriente.

El instituto central indicó en su comunicado que no se puede descartar que en el futuro se observe un incremento en la volatilidad de los mercados financieros internacionales y que esto a su vez incremente la incertidumbre en el mercado cambiario, lo que se reflejaría en una mayor debilidad de las monedas de países emergentes.

Una de las principales aseveraciones en este comunicado es la que hace Banco de México en cuanto a la relevancia de fortalecer el marco macroeconómico del país cuando sea oportuno, principalmente en el ámbito fiscal y monetario.

En el ámbito doméstico, la autoridad monetaria manifestó que la recuperación de la actividad económica ha sido moderada, toda vez que el consumo privado sigue sin registrar indicios de reactivación mientras que el gasto público ha tenido un efecto limitado sobre el crecimiento.

Este menor dinamismo ha derivado en que persistan las condiciones de holgura en el mercado laboral y en la economía general, lo que hace pensar que no se presentarán presiones generalizadas y sostenidas sobre los precios provenientes de la demanda agregada en los siguientes trimestres.

En materia de crecimiento económico, Banco de México hace un señalamiento lapidario en su comunicado: Teniendo en cuenta la lenta recuperación de la demanda interna, que se espera continúe durante los próximos meses, se considera que siguen existiendo importantes riesgos a la baja para la actividad económica .

En materia inflacionaria, Banco de México resalta que los precios han evolucionado de acuerdo con lo previsto, disminuyendo de un máximo de 4.3% en octubre del 2014 a 3.08% en la primera quincena de enero del presente año.

De esta forma, el hecho de que se hayan diluido los choques que en el pasado llevaron la inflación a niveles superiores a 4%, y el hecho de que las expectativas para el mediano y largo plazos se encuentren bien ancladas, sugieren que el proceso de determinación de precios no se ha visto contaminado por las presiones observadas en el 2014 ni por la reciente debilidad del peso.

De esta forma, el instituto central reitera su expectativa de que la inflación general se ubique en 3% a mediados del 2015 y que cierre el presente año por debajo de este nivel, pronóstico que se basa en el desvanecimiento pleno de los choques en el 2014, las reducciones recientes en los precios de las telecomunicaciones, en los menores ajustes en los precios de las gasolinas y en la ausencia de presiones por el lado de la demanda.

Del comunicado de Banco de México se desprenden dos cosas: la primera es que un escenario global caracterizado por una gran incertidumbre y volatilidad hace inviable un movimiento de baja en la tasa de referencia de nuestro país, a pesar de la debilidad del crecimiento; y la segunda, que el reiterado señalamiento de que la autoridad monetaria estará atenta a la postura monetaria relativa entre México y Estados Unidos hace pensar que el incremento de las tasas de interés en México se dará de manera sincronizada con el movimiento de la Reserva Federal.

*Manuel Guzmán M. es director de Administración de Portafolios y Estrategia de Inversión de Intercam Grupo Financiero,

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