Peter Altmaier, el ministro de Economía alemán, ha propuesto la creación de un fondo de inversión estatal que intervendría para evitar ofertas públicas de adquisición (OPA) extranjeras sobre compañías alemanas que se consideren de cierta importancia estratégica. Se trata de la última señal de la corriente proteccionista que ahora mismo predomina en Berlín. La propuesta es parte de una nueva estrategia industrial destinada a crear campeones nacionales y europeos que sean capaces de competir con los gigantes tecnológicos de Estados Unidos y Asia. El plan del Ejecutivo alemán pretende aumentar la competencia alemana en nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y el coche eléctrico.

Esta política ha sorprendido a algunos socialdemócratas, el partido de Altmaier, que acusan al ministro de Economía de olvidarse de los principios de libre mercado que siempre han defendido. Los empresarios también han criticado los planes del político porque suponen una injerencia del Estado en la economía. La iniciativa coincide con el llamamiento que ha hecho el grupo de presión BDI a un endurecimiento de las relaciones con China, asegurando que el modelo aperturista alemán compite en inferioridad de condiciones con la economía del gigante asiático, dominada por el Estado y que protege a sus empresas.

Según la propuesta de Altmaier, el Estado podría intervenir para bloquear posibles opas sobre sus compañías porque considere que su tecnología es fundamental para la futura competitividad de Alemania. Altmaier explicó que la venta en 2016 del grupo alemán de robótica Kuka al fabricante chino de electrodomésticos Midea despertó el temor de que la tecnología industrial más avanzada de Alemania acabe en manos de China.

El recelo de Alemania ante los verdaderos motivos del gigante asiático para lanzar opas a empresas extranjeras ha crecido desde que el presidente Xi Jinping presentara el plan Made in China 2025, destinado a transformar su país y convertirlo en una de las principales potencias tecnológicas del mundo. Esto ha provocado cambios en la legislación germana, al levantar barreras frente a las empresas del gigante asiático que intentan hacerse con activos alemanes.

Bloqueo

En el futuro, Berlín podrá bloquear todas las operaciones en industrias como Defensa y Energía en las que una compañía que no sea de la Unión Europea (UE) quiera comprar más de 10% de una empresa alemana. De hecho, el país ya está aumentando sus intervenciones para frenar a las empresas chinas. En julio del año pasado, Berlín pidió al banco de desarrollo KfW que comprara 20% de 50Hertz, un operador de energía de alto voltaje, para evitar que un inversor estatal chino se hiciera con una parte de la empresa.

Altmaier manifestó su disconformidad por el hecho de que Alemania no haya contribuido en los últimos años al desarrollo de un gigante tecnológico nacional. "Al contrario, empresas que en su día fueron líderes del mercado como AEG o Grundig han ido perdiendo terreno", lamentó. Aun así, parece que las propuestas del ministro no han tenido una gran acogida en el sector empresarial. "Los campeones nacionales se crean a través de la competitividad, no de la intervención del Estado", opina Marija Kolak, responsable de BVR, la Asociación Federal de Bancos Cooperativos Alemanes.

El partido Democrático Libre de Alemania también se mostró crítico con el Gobierno. Uno de sus diputados más veteranos, Michael Theurer, dijo que "como la CDU tiene pánico al auge de China, ha decidido dar la espalda a la economía de mercado".

Coincidiendo con el bloqueo de Bruselas a la fusión entre la alemana Siemens y la francesa Alstom, Altmaier apeló a la introducción de cambios en la normativa de Competencia de la UE para facilitar las fusiones y adquisiciones. Francia y Alemania creen que juntas, Siemens y Alstom, habrían competido mejor frente a rivales extranjeros, en su mayoría chinos, respaldados por el Estado. Altmaier opina que la normativa de Competencia de la UE debería tener en cuenta la competitividad de los mercados globales, en lugar de centrarse tanto en los mercados de la región. En su opinión, "hay industrias como la aviación civil, los ferrocarriles y los bancos, en los que el mercado global debería ser el mercado de referencia. Las empresas europeas de estos sectores deberían competir en igualdad de condiciones frente a rivales de China y Estados Unidos".

Críticas

Los partidos de la oposición han criticado la postura de Altmaier. "Relajar la normativa de Competencia sería dar carta blanca a megafusiones y gigantes corporativos", sostiene Katharina Dröge, diputada del Partido Verde. El ministro cree que el interés político y económico de Alemania es garantizar la supervivencia de campeones alemanes como Deutsche Bank. Según el documento presentado por Altmaier, la sólida economía de Alemania "está sometida al constante desafío de la competencia internacional y a las intervenciones arbitrarias de otros estados y compañías".

Los pocos avances de Alemania en las últimas tecnologías suponen un riesgo directo para el éxito a largo plazo de sectores en los que Alemania siempre ha destacado, como el del automóvil. Esta industria, en concreto, podría verse seriamente debitada si no logra ponerse al día en los últimos avances, como el coche eléctrico y autónomo. Altmaier citó el ejemplo de la electrónica de consumo, un sector que Alemania dominó hasta la década de los setenta, y que ha sido eclipsado por empresas japonesas y surcoreanas. El ministro insistió en que quiere asegurarse de que Alemania pasa de ser un país que observa pasivamente los cambios y el desarrollo de Estados Unidos y Japón a participar activamente en estos procesos.