Merck Mercuriadis, el antiguo manager de Elton John o Guns N' Roses, vio claro el negocio: comprar los derechos de las canciones que más éxito han tenido en los últimos años y de artistas con importantes reconocimientos en el bolsillo para sacar partido de los beneficios que generan sus reproducciones en los diferentes tipos de dispositivos.

Para ello, sin embargo, Mercuriadis necesitaba dinero; unos 200 millones de libras (el equivalente a unos 225 millones de euros), según los cálculos que realizó sobre el catálogo que consideraba imprescindible para triunfar. Grandes éxitos de Beyoncé, Justin Bieber o Rihanna están en esa lista.

Alantra acaba de conseguir este dinero para él, con una salida a cotizar en la Bolsa de Londres en la que gigantes de la inversión como Schroders o Invesco, e incluso el fondo que gestiona parte de los recursos de la Iglesia de Inglaterra, se han convertido en grandes accionistas, con participaciones que van del 5% al 11%, según muestran los registros del supervisor bursátil británico. Es la primera vez que una iniciativa de este tipo se estrena en el parqué londinense.

El banco de inversión español no fue la primera opción de Mercuriadis. Después de que el manager de origen canadiense se pusiera en manos de dos asesores para recaudar los fondos el año pasado y en ambas ocasiones fracasara en el intento, a principios de enero llamó a la puerta de N+1 Singer, la sociedad a través de la que el grupo Alantra opera en los mercados de capitales de Reino Unido.

Cambio de estrategia

La entidad presidida por Santiago Eguidazu rediseñó la operación y modificó la propuesta financiera para hacerla más atractiva a un mayor número de inversores. A partir de ahí se puso en contacto con los posibles interesados, en un proceso que incluyó más de 75 reuniones con inversores para explicar el modelo de negocio, según explican fuentes de la firma.

Esta última parte era la más difícil. La operación consistía en sacar a cotizar en la Bolsa de Londres una sociedad de cartera sin activo alguno que pedía 225 millones de euros y convencer a los inversores de que poner dinero en ella merecía la pena.

A cambio de ese dinero, Merck Mercuriadis prometía comprar ocho catálogos con más de 1,000 canciones capaces de generar importantes beneficios con la explotación de los derechos. La consiga de la sociedad es identificar y comprar catálogos que incluyan canciones que tengan un éxito intemporal demostrado, que sean influyentes desde el punto de vista cultural o que estén infraexplotadas, asegura el manager en la presentación de su propuesta.

La sociedad Hipgnosis Songs Fund ha dado forma a ese proyecto. El pasado 11 de julio se estrenó en la Bolsa de Londres y ya ha empezado a comprar. La compañía ha anunciado la adquisición por 20 millones de euros del 75% de los derechos de un catálogo de 302 canciones. Entre ellas Umbrella, de Rihanna; Single Ladies de Beyoncé; Baby, de Justin Bieber, y Touch My Body, de Mariah Carey.

El negocio de esta sociedad es muy parecido al que rige en algunas entidades inmobiliarias, como las Socimis: comprar una cartera de activos y vivir de las rentas. En este caso, de los derechos de explotación de las canciones.

En su folleto de salida a Bolsa, Hipgnosis Songs Fund asegura que conseguirá una revalorización de sus activos del 10% anual a medio plazo, que proporcionará una rentabilidad a sus accionistas del 5% a través de dividendos. Todo ello, con el mínimo riesgo que comporta tener un patrimonio formado por títulos musicales con millones de reproducciones en todo el mundo.

Hipgnosis busca aprovechar una oportunidad de mercado única ahora que la disrupción tecnológica está cambiando la forma en la que se consume la música, explica la sociedad. Eso da como resultado un crecimiento significativo en el ritmo al que los ingresos de la música en streaming reemplazan e incrementan aquellos que se consiguen por las actuaciones en directo o las descargas.

erp