Las acciones de los fabricantes estadounidenses de armas American Outdoor Brands y Sturm, Ruger & Co subieron el lunes en el NASDAQ.

La subida en el precio de los títulos se dio después de los tiroteos de El Paso, Texas, y Dayton, Ohio, que dejaron en conjunto 29 muertos.

American Outdoor Brands y Sturm Ruger subieron hasta 7.3 y 3.1% durante las operaciones bursátiles del lunes.

La primera cerró finalmente con una ganancia de 2.20%, a 8.83 dólares, mientras que las de Sturm, Ruger & Co terminaron con una baja de 1.48%, a 45.18 dólares cada una.

El presidente estadounidense, Donald Trump, comentó el lunes sobre los ataques del fin de semana, haciendo un llamado para “una solución bipartidista” y culpando de la violencia con armas a los videojuegos, enfermedades mentales y odio racial.

Con los eventos de fin de semana, las matanzas con armas en Estados Unidos subieron a 255.

Tradicionalmente, las acciones de los fabricantes de armas de fuego suben después de un tiroteo, como respuesta a una mayor dureza de la legislación para portar armas.

Las acciones de American Outdoor Brands han caído 31% en los últimos 12 meses, mientras que las de Sturm Ruger bajaron 13% en el mismo periodo.

Sin embargo, no todas las acciones de las empresas de armas de fuego ganaron.

Por ejemplo, las de General Dynamics, el conglomerado de empresas del sector aeroespacial y militar, fruto de la fusión de numerosas compañías, cayeron 2.86%a 176.77 dólares en Nueva York.

Mercado poco regulado

El derecho al porte de armas está inscrito en la Constitución estadounidense, y un tercio de los adultos declara tener al menos un arma de fuego.

En el mercado se puede comprar fácilmente todo tipo de armas, desde un fusil de asalto hasta una pistola rosa para niña.

A nivel federal, no hay ninguna norma para regular las ventas entre particulares, que representan cerca de un tercio de las transacciones.

En las tiendas, el vendedor debe revisar los antecedentes penales del comprador antes de entregarle el arma, y algunas condenas por incidentes de violencia pueden bloquear la transacción.

Pero cada vez que hay una matanza emergen voces que piden que haya controles reforzados y la prohibición de las armas de fuego más mortíferas.

La poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA) siempre se opone. Su influencia en la clase política asegura que se adopten muy pocas medidas concretas, a excepción de la prohibición en el 2018 de los bump stocks, mecanismos que permiten modificar un arma para poder tirar en ráfagas.

La Cámara de Representantes, controlada por los demócratas, adoptó a principios de año una ley para que el control de antecedentes penales sea obligatorio en todas las transacciones.

Pero el Senado, controlado por los republicanos, de momento se niega a avanzar en este sentido.