El año que está iniciando estará lleno de eventos interesantes y entretenidos que seguramente dibujarán un mundo diferente. Desde espectáculos deportivos hasta elecciones presidenciales, pasando por circunstancias económicas, el mundo tendrá la maravillosa oportunidad de recuperar la confianza perdida en los últimos cinco años que ha durado la actual crisis económica, y enfilarse de manera más evidente a la parte superior del ciclo económico que igualmente podría prolongarse varios años

Empezando con el plano deportivo, el 2014 inicia con las olimpiadas de invierno en Sochi, Rusia, del 7 al 23 de febrero; más allá de los pronósticos respecto de los países que se alzarán con el mayor número de medallas, claramente este evento será un extraordinario escaparate para el presidente ,Vladimir Putin, que gusta de los deportes extremos como el rodar en su motocicleta Harley Davidson.

En América también habrá fiesta. Brasil realizará uno de los espectáculos que más seguidores tiene en el mundo, la XX edición de la Copa de Futbol. Del 12 de junio al 13 de julio, el mundo se olvidará de problemas para fijar su atención en este certamen que ha llamado poderosamente la atención por diversas razones.

Ésta será la segunda ocasión que Brasil organiza una Copa del Mundo. La primera fue en 1950, y el mundo estará atento a la posibilidad de que Brasil logre, al final de los 64 partidos que se disputarán, coronarse por sexta ocasión como campeón del mundo. La presidenta, Dilma Rousseff, tiene por qué estar preocupada, toda vez que durante el 2013 la organización de este certamen estuvo acompañada de profundas protestas sociales que podrían exacerbarse durante la justa mundialista.

Por otro lado, si el domingo 13 de julio en Río de Janeiro no está el equipo brasileño disputando la final, seguramente el desánimo se generalizará en un país en el que se necesita una inyección de confianza para retomar la senda del crecimiento.

En la arena política también habrá una fuerte competencia en los procesos electorales que se presentarán alrededor del mundo. En este 2014, habrá elecciones presidenciales en países avanzados y emergentes de todos los continentes, y en los que juntos se concentra 45% de la población del planeta, de manera que los resultados podrían fácilmente alterar el rumbo de la economía global.

El bloque de países emergentes será el que registre el mayor número de elecciones presidenciales, destacando India, Brasil y Sudáfrica. De manera tal que con China, creciendo a una tasa más bien cercana a 7% en este 2014, y el resto de los BRICS, exceptuando Rusia, atravesando procesos electorales que podrían inhibir el flujo de inversión ante la incertidumbre respecto del perfil de los candidatos ganadores, es probable que el impulso al crecimiento económico global de los emergentes sea modesto.

En los países avanzados no habrá elecciones presidenciales, aunque se presentarán reacomodos parlamentarias en diversas regiones. En Europa se renovará el Parlamento, mientras que en Estados Unidos habrá elecciones de medio término.

Las elecciones intermedias en Estados Unidos (mismas que tendrán lugar en noviembre) son importantes, ya que de la fortaleza y contundencia de los resultados dependerá que la economía más grande del mundo ratifique su posición como motor de la economía internacional.

Otro proceso al que no se le ha puesto mucha atención, pero es altamente relevante, es el referéndum que se llevará a cabo en Escocia en el mes de septiembre para decidir si continúan siendo parte del Reino Unido. En principio, parece que el resultado será mantener el estatus actual; sin embargo, no se puede descartar un resultado contrario a esta integración, lo que ciertamente podría revivir el sentimiento independentista en Quebec y Cataluña.

En el terreno estrictamente económico, destaca la política menos flexible por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos y la posibilidad de que empiece a migrar hacia una posición más restrictiva. Las cifras más recientes de la actividad económica en Estados Unidos apuntan hacia una consolidación de la tendencia positiva de la economía, lo que ha derivado en el inicio del tapering.

En otras ocasiones hemos insistido en que el tapering no es otra cosa más que el inicio del regreso a la normalidad, ya que no hace sentido mantener por demasiado tiempo las condiciones de extrema liquidez. Eventualmente, tendrá que comenzar un proceso de incremento en las tasas de interés, lo que será reflejo de que la demanda se ha fortalecido.

Sin embargo, las mayores tasas de interés en los países avanzados forzosamente implicarán un reacomodo de los flujos internacionales de capital en detrimento de aquellas economías que durante muchos años se vieron favorecidas con estos flujos, principalmente las emergentes. En este contexto, habrá que destacar no sólo la solidez de los fundamentos económicos de México, sino también las reformas estructurales que se han aprobado recientemente y que le dan al país una perspectiva de crecimiento superior al de otras economías con las que competimos en los mercados internacionales de capital.

El gran reto de México es procurar que las condiciones domésticas que han inhibido el crecimiento se reviertan. La caída en la confianza de los consumidores da cuenta del paréntesis por el que atraviesa la economía mexicana. De acuerdo con cifras del INEGI, la confianza de los consumidores cayó en diciembre por cuarto mes consecutivo, y seguramente seguirá este deterioro ante la disminución del ingreso disponible derivada de las nuevas condiciones fiscales.

La única forma de revertir esta tendencia es a través de un mayor impulso a la generación de empleos, de forma tal que el incremento en la masa salarial se refleje en un crecimiento en el consumo, y esto a su vez impulse la actividad económica. Sin duda, el 2014 será un año interesante y retador.

*Manuel Guzmán M. es Director de Administración de Portafolios y Estrategia de Inversión de Intercam Grupo Financiero

?maguzmanm@intercam.com.mx