En materia de inversiones, el mejor razonamiento parece ser que durante el 2013, las cosas serán parecidas a las de este año. En general, hay un camino trazado por parte de las autoridades al que le falta mucho por completarse; por ello, debemos pensar que el optimismo reciente no se consolidará y que los rendimientos los encontraremos en los mismos segmentos que en los últimos dos años.

La violenta alza de las bolsas en las últimas dos semanas despierta muchas inquietudes entre los inversionistas con respecto al posicionamiento que deben hacer de sus portafolios en el siguiente año.

¿Será que se trata del inicio de un cambio de tendencia en el que la recuperación económica prevalecerá? Difícilmente.

En efecto parece haber más claridad con respecto a los graves problemas estructurales que vive el mundo. Las autoridades monetarias han reforzado su postura y los gobiernos se dirigen hacia el establecimiento de ajustes de tipo fiscal que deberán solucionar la elevada deuda y la falta de crecimiento.

Podríamos decir que los procesos están echados a andar; no obstante, faltan decisiones importantes aún y un largo camino para que podamos argumentar con confianza que se avecina un crecimiento robusto, eso no parece que sucederá en el 2013.

Lo más probable es que observemos un crecimiento contenido. En primera instancia, por los ajustes fiscales que a diestra y siniestra tendrán lugar; en segundo, porque las ineficiencias prevalecientes (elevado desempleo, baja capacidad utilizada, ausencia de crédito) no desaparecerán.

De igual modo, estas mismas causas pueden ser esgrimidas para justificar la ausencia de inflación en el mundo en general. Ambos factores aseguran a su vez que las fuertes políticas monetarias de expansión mantendrán su vigencia durante todo el próximo año.

Luego entonces, vendrá un crecimiento positivo con pocas posibilidades de acelerar y una estructura de tasas bajas.

Si ésta es la premisa, parece que la justificación del alza de los mercados tiene que ver más con el bajo costo del dinero y la ausencia de rendimientos que con la idea de que las empresas crecerán a tasas mayores y ganarán más dinero.

Volveremos entonces a ver mercados que seguirán manifestando el flujo de recursos de inversionistas que no quieren ganar intereses ínfimos y que se conforman con el resultado de muchos negocios que siguen teniendo un buen desempeño a pesar de la situación. Sigue siendo difícil pensar que estos mismos agentes ven algo diferente.

Por lo mismo, es difícil encontrar argumentos para defender la idea de un aumento sostenido en los precios de las acciones.

Seguramente los mismos inversionistas que ahora desvían recursos hacia los mercados se enfrentarán a un escenario en donde el crecimiento no justifica los elevados precios de las acciones; o también ante un ambiente en donde comience a privar la desesperación por la lentitud de los avances en política.

En esos momentos, las bolsas ajustarán, y el camino de los rendimientos en el año próximo será igual al de éste, en el que vimos rachas fuertes y ajustes relevantes.

La continuación de la transición hacia la solución de los problemas en el mundo hace fácil intuir que los mismos segmentos en los que se presentaron los mejores rendimientos seguirán destacando.

La palanca de las tasas de interés bajas y la ausencia de una expectativa de crecimiento son los argumentos para estar igual de invertido que en el 2012.

Los activos en los que hay que permanecer invertido son en acciones tanto de Estados Unidos como de países emergentes, en bonos de deuda soberana de países emergentes y sus monedas, así como en bonos corporativos de alto desempeño. ?

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: [email protected]

Twitter: @invexbanco.