La Organización No Gubernamental (ONG) Glide, destinada a ayudar a los pobres y personas sin hogar de San Francisco, organiza cada año una subasta benéfica con Warren Buffett como principal reclamo.

Con una oferta inicial de 25 dólares, se abre la posibilidad de compartir un almuerzo en el restaurante Smith & Wollensky de Nueva York con uno de los inversionistas más reputados de todos los tiempos.

Esta vez, el privilegio de compartir mesa y mantel con el presidente de Berkshire Buffett, de 86 años, corresponde a un inversionista anónimo que ha pagado 2.68 millones de dólares. La cifra queda lejos de 3.5 millones del pujante anónimo del año pasado. Esa cifra récord también se consiguió en el 2012.

Buffett, conocido como el oráculo de Omaha, organiza desde el 2010 esta subasta, que capta especialmente la atención de los inversores asiáticos.

En el 2015, la empresa de juego Dalian Zeus Entertainment, dirigida por Zhu Ye, pagó 2.34 millones de dólares por comer con el financiero.

Un año antes, Andy Chua, de Singapur, ganó la puja con 2.16 millones de dólares. En el 2009, el gestor chino de hedge fund, Zhao Danyang, pagó 1.7 millones y se llevó el asiento en el Smith & Wollensky.

Pero los millonarios estadounidenses también quieren tener la oportunidad de escuchar las enseñanzas del cuarto hombre más rico del mundo.

En el 2010 y el 2011, el gestor de fondos Ted Weschler comió con Buffett tras pagar 2.6 millones cada año.

Poco después, sin que trascendieran los detalles de las conversaciones de aquellos almuerzos, Weschler pasó a formar parte de la plantilla de Berkshire.

En esa ocasión, la cena no fue en el Steakhouse de Nueva York, sino en el restaurante Piccolo’s de Omaha, la ciudad de Nebraska donde vive Buffett y donde está la sede de Berkshire Hathaway.

Aunque la puja ha experimentado vaivenes (en el 2006 y el 2007 se pagaron sólo 620,100 dólares), se ha consolidado como un proceso muy exitoso.

Desde sus inicios, la puja acumula más de 20 millones de dólares.

Otros directivos, como Tim Cook, consejero de Apple, también subastan su tiempo por causas benéficas.