Damasco.- Los yihadistas del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL), expulsados de la ciudad de Alepo por sus otrora aliados los rebeldes, pasaron a la ofensiva en las campañas de varias provincias del norte de Siria.

Debido a las luchas internas registradas en la rebelión, los combates contra el ejército redujeron su intensidad. Sin embargo, los atentados no dan tregua.

Hace una semana, una coalición integrada principalmente por islamistas declaró la guerra al EIIL, cansada de los abusos cometidos por este grupo y de su deseo de dominar a sus aliados.

En un contraaque, esta organización hizo explotar varios coches bomba el miércoles por la noche contra puntos de control de sus nuevos adversarios.

"Al menos nueve personas murieron en un ataque con coche bomba del EIIL contra un punto de control rebelde en Al Bab", en la provincia de Alepo (norte), indicó a la AFP Rami Abdel Rahman, director del opositor Observatorio sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Se registraron ataques similares en Hreitan y Jarablus, también en la provincia de Alepo, y en Mayadin, en la de Deir Ezor, más al este.

El jueves por la mañana, los combates causaron estragos en las provincias de Raqa, Idleb y Alepo, en su mayoría fuera del control del régimen.

"El EIIL desplazó refuerzos desde Deir Ezor para ayudar a sus combatientes en la provincia de Alepo", explicó el OSDH, que se apoya en una amplia red de activistas sobre el terreno.

"Los habitantes de estas regiones temen que el EIIL esté preparando muchos ataques suicida en represalia y sus comandantes llevan siempre con ellos cinturones de explosivos", añadió.

En Raqa, la única capital de provincia que escapa al control del régimen y que es feudo del EIIL, los combates arreciaban este jueves entre rebeldes y yihadistas, según el OSDH.

"Los rebeldes tomaron el control de la antigua sede de los servicios de información políticos del régimen, una posición estratégica controlada antes por el EIIL y se encuentran ahora a 400 metros del cuartel general de la organización yihadista", aseguró.

"Pero el EIIL controla los puentes que conducen a la ciudad lo que obliga a los habitantes a utilizar barcos para entrar en la localidad", precisó el OSDH.

Por otro lado, un coche bomba explotó este jueves en el pueblo de Al Kafate, en el centro del país, matando al menos a 18 personas, entre ellas cuatro mujeres, "sunitas, alauitas e ismaelitas", indicó el OSDH.

Los alauitas, confesión a la que pertenece el jefe del Estado, y los ismaelitas, son ramas del chiismo en un país donde los sunitas son mayoría.

Los expertos en el movimiento islamista en Siria consideran que el EIIL no puede ganar, pero puede desarrollar "una guerra de desgaste contra los rebeldes, concretamente a través de atentados", según el profesor de la Universidad de Edimburo y experto en el islam contemporáneo sirio, Thomas Pierret.

El experto en salafismo Romain Caillet sostiene también que "el EIIL no puede ganar solo contra una colación de todas las fuerzas de la oposición armada. Su objetivo es (...) resquebrajar 'la unión sagrada' contra él".

"Una guerra interna contra el EIIL unida a una ofensiva de las fuerzas leales al régimen de Asad sobre Alepo sería una catástrofe para los rebeldes", consideró.

En otro ámbito, Alemania dijo estar dispuesta a destruir en su territorio residuos de armas químicas sirias, anunciaron este jueves los ministerios alemanes de Relaciones Exteriores y de Defensa.

Rusia bloqueó el miércoles un proyecto de declaración del Consejo de Seguridad que condenaba los bombardeos del ejército sirio contra Alepo, indicaron diplomáticos.

Esta declaración de inspiración británica, no vinculante, debía reunir la aprobación de los 15 países miembro para ser aprobada. Sin embargo, Moscú volvió a rechazar que su aliado sirio sea cuestionado y Londres acabó retirando su texto.

Siria, expulsión de Yihadistas

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