Sochi. El secretario de Estado, Mike Pompeo, reconoció que viajó a Sochi, ciudad turística del mar Negro, con una misión que le encomendó el presidente Trump: mejorar la relación diplomática de Estados Unidos con Rusia.

“Hay temas en que nuestros dos países pueden encontrar áreas de cooperación. Podemos trabajar juntos para hacer que cada uno de nuestros dos pueblos tenga éxito y, francamente, que el mundo sea más exitoso también”, dijo Pompeo a Putin después de haberse reunido con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. “El presidente Trump quiere hacer todo lo que podamos”.

Sobre Irán, Venezuela y la interferencia rusa en las elecciones estadounidenses, Pompeo y Lavrov expresaron sus diferencias con claridad durante una conferencia de prensa conjunta.

Aún así, el primer viaje de Pompeo a Rusia como secretario de Estado representó un nuevo y notable intento por parte de la administración de Trump para encontrar una mejor base para establecer sus relaciones diplomáticas.

Después de tres horas de conversación entre Pompeo y Lavrov, y otros 90 minutos entre Pompeo y Putin, el asesor de Política Exterior del Kremlin, Yury Ushakov, elogió a Pompeo por mantener una “conversación franca, y no está mal” con el objetivo de “comenzar a corregir la relación y restaurar gradualmente los canales de comunicación”.

Ahora que la investigación del fiscal especial sobre la injerencia rusa ha concluido, la Casa Blanca y el Kremlin ven una nueva oportunidad para restablecer lazos.

“El fiscal especial Mueller realizó una investigación imparcial y confirmó la ausencia de cualquier rastro de colusión entre Rusia y la administración en funciones. Desde el principio nos pareció un completo disparate”, dijo Putin a Pompeo durante el inicio de su reunión. “Esta fue una de las razones del empeoramiento de nuestras relaciones. Espero que hoy la situación esté cambiando”.

“Hay cosas que Rusia puede hacer para demostrar que ese tipo de actividades son cosa del pasado”, expresó Pompeo. Si Rusia volviera a interferir en las elecciones estadounidenses del 2020, “nos pondría en un lugar mucho peor”, agregó.

Todo parece indicar que Trump desea dejar atrás lo que desde el primer día de su gobierno se sospechaba, la injerencia rusa en las elecciones del 2016.

Este evento echó abajo los planes que elpresidente Putin y el propio Trump tenían en mente: formar una alianza que le diera un giro a la relación diplomática.