Los Cabos/ Beirut.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su par ruso, Vladimir Putin, coincidieron en la necesidad de detener la violencia en Siria, pero no mostraron señales concretas de acuerdo mientras las fuerzas leales al Gobierno atacaron a los opositores en distintas zonas del país.

El Ejército disparó artillería contra Douma, una localidad a 15 kilómetros de la capital Damasco, dijeron activistas. Durante semanas, la ciudad estuvo bajo el control parcial de rebeldes que se sumaron a la revuelta de 15 meses contra el presidente Bashar al-Assad.

Al menos 79 personas murieron por la violencia, que ha escalado desde que los observadores internacionales suspendieron su misión, dijeron activistas.

En una señal de temor por una posible escalada del conflicto, Moscú se está preparando para enviar soldados a Siria en caso de que necesite proteger a su personal y movilizar equipamiento desde su complejo naval en el puerto mediterráneo sirio de Tartous, según la agencia de noticias Interfax.

Rusia es uno de los principales aliados del Gobierno sirio y defiende el argumento de Assad de que terroristas apoyados desde el extranjero están detrás de la revuelta.

Moscú instó varias veces a los países occidentales y árabes, que en su mayoría respaldan a los rebeldes, a que moderen su apoyo con el fin de contener la violencia.

Los esfuerzos de la comunidad internacional por detener la violencia están paralizados debido a que Rusia y China, que tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, han bloqueado sanciones contra Assad. Estos países dicen que la solución debe llegar a través del diálogo político, una visión que la oposición siria rechaza.

Obama y Putin se reunieron por dos horas -más que lo planeado originalmente-, en el marco de la cumbre del Grupo de los 20 (G-20) en México, tras una semana de recriminaciones sobre Siria que hicieron recordar los años de la Guerra Fría.

Putin tenía el ceño fruncido y Obama una expresión sobria durante sus comentarios a periodistas tras el encuentro bilateral.

"Estamos de acuerdo en que tenemos que ver el cese de la violencia", dijo Obama, sentado junto a Putin.

Por su parte, Putin afirmó que "desde mi punto de vista hemos encontrado muchos puntos en común en este asunto (Siria)", y agregó que ambos bandos continuarían con las discusiones.

Obama dijo que ambos líderes prometieron "trabajar con otros actores internacionales" para encontrar una solución al conflicto, entre ellos el enviado especial Kofi Annan.

Obama estrechó la mano de Putin para las cámaras mientras ambos permanecían sentados. Al final de sus declaraciones, mientras los periodistas dejaban el salón, ninguno hizo gestos de volver a saludar al otro. La del lunes fue la primera reunión entre los líderes desde el 2009.

Obama y sus aliados occidentales quieren que Rusia deje de proteger a Siria de nuevas sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Putin, un ex espía de la KGB, sospecha de las motivaciones de Estados Unidos, especialmente después del derrocamiento del líder libio Muammar Gaddafi el año pasado en el que se involucraron fuerzas de la OTAN, y ha ofrecido pocos indicios de que querer cambiar su postura sobre Siria.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un organimos basado en Gran Bretaña que tiene una red de activistas en todo Siria, dijo que al menos 51 personas habían muerto el lunes, siete de ellas en Douma. El ente agregó que 28 miembros de las fuerzas de seguridad fallecieron en enfrentamientos con rebeldes en Deir al-Zor, Damasco y Derá.

El jefe de la misión de observadores de la ONU, el general Robert Mood, dará el martes un reporte al Consejo de Seguridad en Nueva York sobre la violencia en Siria.

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