Caracas. Por más de tres horas, se alzó ante las multitudes -grandilocuente, feroz, divertido, cantó y prometió que el socialismo rígido desplazaría al capitalismo estadounidense.

Pero a pesar de la breve aparición del mismo Presidente de siempre, las semanas durante las cuales Hugo Chávez comandó al país a través de Twitter han dejado a algunos de sus seguidores preguntándose si sobrevivirá otro mandato de seis años.

El fiero líder, que sobrevivió a un intento de golpe de Estado hace una década, se enfrenta ahora a una amenaza que podría terminar con el movimiento populista más radical de América Latina.

Lo vemos y sabemos que está enfermo. Algo pasa con el Presidente, porque si no fuera así, estaría en la televisión todos los días. Éste no es su estilo , expuso la profesora, Evelyn Quevedo.

Un año después de que los médicos cubanos le removieran un tumor cancerígeno, el Presidente que ha gobernado a su país como anfitrión televisivo rara vez apareció al aire, al tiempo que sólo reveló detalles incompletos acerca de su condición. El programa televisivo dominical de Chávez, Hola señor Presidente, ha sido suspendido durante la mayor parte del año, así como las otroras ubicuas giras estatales a destinos tan lejanos como Teherán, que habían sido el elemento esencial de un aparato estatal de medios.

En su lugar, se han organizado eventos más pequeños e íntimos que incluyen: una breve reunión con funcionarios de Bielorrusia, un paseo a través del Palacio Presidencial, cámaras enfocándolo de pies a cabeza para asegurar a los televidentes que todavía está aquí y Chávez moviéndose sin ayuda. Hay llamadas de el Comandante a los programas de televisión estatales e incluso sus ministros han leído públicamente sus tweets durante los mítines.

Sin embargo, Chávez anunció que la especulación girando sobre su salud es el trabajo de una contrarrevolución diabólica con la intención de derrocarlo.

Dicen que no puedo caminar, que camino con dos bastones, que tengo una silla de ruedas. Pronto vamos a estar jugando beisbol , expuso Chávez el lunes en una plaza en el centro de Caracas.

Sus mejillas y cuerpo parecían hinchados, y caminaba con cautela, pero Chávez usó sus potentes habilidades de oratoria y su estatus de culto entre sus seguidores para eliminar las dudas sobre su salud.