Caracas.- Venezuela reinició el sábado una nueva unidad de su mayor refinería, con lo que buscaba alcanzar la normalidad de la planta a una semana de una explosión que provocó el accidente más severo que ha sufrido la industria petrolera del país miembro de la OPEP.

El viernes se habían arrancado dos unidades de procesos que contaban con una capacidad de producción inicial de unos 160.000 barriles por día (bpd). Se tenía previsto iniciar esta nueva destiladora cuando las unidades que retomaron el trabajo en la víspera lleguen a plena capacidad.

"En el día de hoy estamos en proceso de arranque de la planta número 4, nuestra destiladora con una carga de 80.000 barriles día", dijo el ministro de Energía y presidente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), Rafael Ramírez, desde la planta, cuyo accidente produjo cerca de medio centenar de muertos, más de cien heridos y 1.600 viviendas con diferente grado de destrucción.

Amuay, la cuarta mayor refinería del mundo con 645.000 bpd de capacidad y que integra el Centro de Refinación Paraguaná (CRP), estuvo casi totalmente paralizada durante cuatro días.

Las plantas de destilación estarán trabajando junto a las unidades de fraccionamiento de nafta, de 29.000 bpd; reprocesadoras de nafta, de 22.500 bpd; y querosén, de 6.100 bpd, las cuales no fueron detenidas durante el incendio.

"Esperamos estar hacia el final del día con un procesamiento de 250.000 barriles de petróleo en la refinería para ir hacia nuestros niveles de normalización", añadió Ramírez.

Al momento, el circuito de refinerías de Venezuela tiene una capacidad de producción de 860.000 bpd, dijo el funcionario y recordó que está garantizado el abastecimiento para el mercado interno de combustibles.

Expertos habían advertido que el reinicio de todas las unidades podrían demorarse mientras se retiran escombros, se enfría la zona afectada por el incendio y se determina que no haya más fugas o problemas en las tuberías.

Sin embargo, los servicios industriales de la planta -agua, vapor y electricidad- nunca fueron suspendidos por el accidente, lo que acorta el protocolo de reinicio.

Ramírez subrayó que el suministro interno y externo de los muelles eran normales, una vez que se reabrieron los muelles.

"En Amuay tenemos los buques (...) que han estado operando perfectamente en el intercambio de productos desde nuestras refinerías, también hemos traído los componentes que usualmente traemos para el procesamiento de gasolina", sostuvo.

En el pasado, fallas de menor magnitud en Amuay forzaron a PDVSA a importar componentes para mezclar y producir derivados terminados para consumo interno, alternativa que algunos gerentes de la firma no descartan hasta que se complete el proceso de arranque.

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