Caracas. Los fervientes seguidores de Hugo Chávez todavía se reúnen en la plaza principal de la capital venezolana, vestidos del rojo brillante que caracteriza el movimiento de su líder, para cantar canciones revolucionarias que visualizan al Presidente como líder del país por mucho tiempo.

Pero Chávez, que ha dominado la vida pública aquí desde finales de 1990, está desaparecido. Ya no da sus discursos rimbombantes ni aparece en la televisión como un anfitrión de un programa de juegos. Permanece en Cuba, donde ha estado durante casi un mes, presumiblemente convaleciente tras someterse a una cirugía para extirpar lo que él llamó algunas células malignas en su región pélvica, de la que los médicos han luchado para extraer un tumor canceroso.

Para los venezolanos, parece quedar en claro que Chávez no regresará el jueves, un día clave en el calendario político. El exparacaidista, de 58 años de edad, está previsto inaugurarse para un cuarto mandato que extenderá su Presidencia hasta el 2019.

Líderes de la oposición afirman que quedará un vacío de poder que por ley debe residir en manos de un líder provisional del gobierno de izquierda y derivar en nuevas elecciones, un escenario que podría acabar con el gobierno socialista que ha transformado a una de las potencias petroleras más grandes del mundo. Sin embargo, eso es poco probable que suceda, ya los principales asesores del Presidente han dado señales fuertes el fin de semana de que trataban de posponer la inauguración.

Tengo claro que el Presidente no puede ser capaz de tomar el juramento dentro de tres días a causa de su condición, pero ¿cuál es el problema? Si el Comandante no puede estar aquí, nosotros seremos el comandante. Nosotros seremos Chávez , expuso Javier Ramírez, quien es parte de la formación ideológica en el partido socialista de Chávez.

El vicepresidente, Nicolás Maduro, a quien Chávez ha ungido como su sucesor de no ser capaz de volver al poder y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, han hecho todo lo posible para mostrar un frente unido, uno completamente opuesto a cualquier interpretación de la Constitución que le quitaría el poder al Presidente.

En cierto sentido, esto ha ayudado a crear un aire de serenidad en el país.

Pero algunos dicen que se siente como la calma antes de la tormenta que descendería sobre la nación sudamericana si Chávez no logra volver a tiempo a la Presidencia, como él mismo contempló antes de volar a La Habana el 10 de diciembre.