Venezuela se encuentra bajo el influjo de enormes dosis de desasosiego que distribuye la política madurista.

Cansada, agotada, harta, pero sobre todo, en claro tránsito hacia una crisis humanitaria, la sociedad venezolana mira con angustia lo que sucederá el 20 de mayo; momento elegido por Nicolás Maduro para recliclarse antidemocráticamente en el Palacio de Miraflores a través de unas falsas elecciones.

Carlos Vecchio, representante del partido Voluntad Popular en el exilio, visitó México junto a Julio Borges, presidente de la Asamblea (legítima) el pasado 12 de marzo. Fueron recibidos por el presidente Peña y el secretario Videgaray.

La semana pasada, a través de Whatsapp, Vecchio charló con El Economista. Sobre lo que ocurrirá el 20 de mayo, Vecchio comentó: “No hay elecciones presidenciales en Venezuela; lo que hay es un fraude”.

Las razones de su sentencia las sustenta a través de lo que ha hecho Maduro con la oposición durante los últimos años: “Un fraude porque Maduro ilegalizó a los principales partidos de oposición; inhabilitó o tiene presos a los candidatos de oposición con mejor opción”.

Vecchio agrega un ejemplo para la demografía mexicana: “Es como si en México se ilegalizara al PAN, a Morena y se inhabilitara a Anaya y a López Obrador; ¿qué dirían los mexicanos? ¿Sería democrático ese proceso? Estoy seguro que no (...) imagínate que el PRI hiciera eso ahorita”.

El 8 de febrero, Maduro comentó que aceptaría a “todos” los observadores internacionales; sin embargo, más allá de la retórica, Maduro sabe que no acudirán debido a que el entorno autoritario hace corto circuito con un llamado electoral democrático y equitativo. Vecchio piensa que “no hay garantías para auditar todo el proceso, y no cuenta con una observación electoral internacional seria, independiente y profesional”. Se refiere a que no estarán presentes la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea. “Incluso —continúa Vecchio— la ONU manifestó que no podía acompañar (...) ya que no contaba con la participación de la oposición”.

Vecchio cree que “es necesario aumentar la presión (internacional) antes y no esperar después del 20 (de mayo); todas las medidas deben ser articuladas por Latinoamérica, Europa y Estados Unidos para que sean efectivas”, comenta.