Dublín. El presidente Donald Trump llegó a su campo de golf en Doonbeg el pasado miércoles. Hará una pausa entre los eventos oficiales en Normandía, pero disfrutará de las instalaciones de su negocio que le costó 41 millones de dólares y al día de hoy no ha reportado ganancias.

Luego de una visita oficial en Reino Unido, Trump aterrizó en el aeropuerto de Shannon en el oeste de Irlanda y se reunió brevemente con el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, antes de volar a Doonbeg, a unos 64 kilómetros de distancia.

El diario Irish Times publicó que Trump deseaba reunirse con Varadkar en su club de golf, pero el irlandés propuso un hotel cercano. Trump no quiso, sin embargo, llegaron a un acuerdo: una sala VIP del aeropuerto.

A pesar de que hubiera sido más cómodo para el presidente dormir en Francia las dos noches posteriores a su visita a Londres, el estadounidense comentó que se quedó en Doonbeg por conveniencia.

El día de hoy, Trump regresará a Washington: “Nos alojaremos en Doonbeg, Irlanda, porque es conveniente y es un gran lugar”.

Es la tercera ocasión en la que Trump elige descansar en alguno de sus hoteles durante giras en el extranjero. Lo hizo en su hotel Waikiki, en Hawai, durante una escala para viajar a Asia, y pasó dos noches en su resorte de golf Turnberry, en Escocia.

En TripAdvisor, el hotel del presidente en Irlanda, aparece clasificado como el número uno, aunque no reporta ganancias.