Buenos Aires. El presidente de Argentina, Alberto Fernández, está hoy muy lejos de gozar del apoyo de la ciudadanía que pudo ostentar en vísperas de las elecciones que lo consagraron en octubre de 2019 y en los primeros meses de su gestión presidencial.

Basta con repasar la evolución de los sondeos que realiza una consultora de opinión pública que mide la imagen del primer mandatario en función de una nube de palabras con las que la población lo describe.

“Mentiroso”, “títere” e “inútil” son los tres términos con los cuales los consultados por Giacobbe & Asociados califican mayoritariamente al Presidente en estos días.

En cambio, la palabra “esperanza”, que supo acuñar Fernández durante sus mejores meses, ha quedado relegada en esa nube.

Su viaje a México fue prologado por la llamada vacunación VIP destapada el pasado viernes cuando el periodista Horacio Verbitsky, de 79 años, contó en una radio que por su amistad con el exministro de Salud Ginés González García había sido vacunado en el ámbito del ministerio por personal del hospital Posadas.

La confesión desató una andanada de reacciones adversas y derivó en que el presidente le pidiera la renuncia a González García, dos días antes de emprender su viaje a México. El Ministerio de Salud de Argentina dio a conocer el lunes un listado con los nombres de 70 personas que fueron inmunizadas con la Sputnik V, en medio de un escándalo por vacunaciones privilegiadas contra el Covid-19.

La lista incluye al presidente peronista, Alberto Fernández, y a gente de su equipo, así como al ministro de Economía, Martín Guzmán, y el embajador en Brasil, Daniel Scioli, entre otros, pero también nombres de dirigentes políticos, empresarios y periodistas.

También figura el expresidente Eduardo Duhalde (2002-2003), su esposa Hilda González y los hijos de ambos, Juliana y María Eva, además de segundas y terceras líneas de distintos ministerios.

”Termnen con las payasadas”

Ayer 23 de febrero, durante la conferencia de prensa conjunta con el presidente López Obrador, Fernández defendió que diversos funcionarios de su gobierno y figuras afínes al kirchnerismo hayan sido vacunados. Además, cargó contra la Justicia por las investigaciones abiertas sobre lo sucedido.

"Cuando tomé nota de lo que había pasado, reaccioné y perdí a un ministro (...)  El hecho era grave como para que un ministro de su talla haya debido dejar su cargo, pero terminemos con la payasada. Que los jueces y fiscales hagan lo que deben hacer, pero no se puede construir delitos graciosamente".

Y añadió: "No existe ese delito y no se puede construir. Si quieren trabajar, hay muchos delitos para investigar como los peajes de Macri, el terrible y lamentable endeudamiento que la Argentina vivió, el vaciamiento del Congreso, el negocio de los parques eólicos y la responsabilidad de un ministro que mandó un submarino en el que murieran 44 tripulantes".

Visiblemente cansado, y muy frustrado por la cobertura mediática del escándalo, el presidente Fernández descartó por ahora tomar más medidas para evitar nuevos abusos.