Montevideo. La cancillería uruguaya anunció a través de un comunicado la decisión del gobierno de retirarse de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), así como la intención de reintegrarse al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), organismo del que había iniciado su proceso de salida en septiembre del 2019 durante la administración de Tabaré Vázquez.

El gobierno uruguayo justificó su salida de la Unasur al considerarlo “un organismo regional, basado en lineamientos político-ideológicos”.

Además, el comunicado de la cancillería señala que ese organismo sudamericano ya fue abandonado por la “mayoría” de los países de la región, a excepción de Bolivia, Guyana, Surinam y Venezuela.

La mitad de los países de la Unasur abandonaron el organismo en abril del 2018, luego de diferencias por la postura ante la crisis institucional en Venezuela. Entre esos países estaban Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú. Uruguay decidió quedarse junto con Bolivia, aunque el gobierno de este último país anunció en noviembre del 2019 que estudiaba la posibilidad de abandonar el bloque.

El canciller Ernesto Talvi comunicó la decisión de Uruguay de abandonar la Unasur al canciller ecuatoriano José Valencia, ya que ese país es el “depositario” del tratado del organismo.

La cancillería agregó en el escrito que el bloque “ha dejado de funcionar”, ya que “no cuenta con sede y carece de secretaría general operativa”.

De hecho, en el 2017, los países miembros no pudieron ponerse de acuerdo para nombrar a un secretario general, por lo que desde ese entonces el bloque está acéfalo. El último presidente fue el colombiano Ernesto Samper.

Se queda en el TIAR

Por otra parte, el gobierno de Luis Lacalle Pou anunció que se pidió interrumpir el proceso de salida del TIAR que Uruguay había comenzado en setiembre del 2019. La salida del país iba a demorar dos años en concretarse, por lo que estaba previsto que Uruguay estuviera afuera para el 2021.

Sin embargo, Talvi se comunicó a través de una nota con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro, para interrumpir el proceso de salida y pedir el reintegro.

El TIAR, que funciona en la órbita de la OEA, es un pacto multilateral que tiene como objetivo dar ayuda para enfrentar ataques armados o amenazas contra estados americanos. La intención de los miembros de la OEA de invocar el pacto de defensa por la crisis de Venezuela fue lo que provocó el rechazo de Uruguay y la salida de ese tratado.

El 23 de septiembre en Nueva York, el gobierno uruguayo fue el único que votó en contra de invocar ese pacto, mientras que Trinidad y Tobago se abstuvo de fijar posición.

La resolución aprobada por la mayoría de los miembros proponía “perseguir” y “capturar” a “entidades asociadas al régimen de Nicolás Maduro”, que estuvieran “involucradas en actividades ilícitas” además de hacerlo con “altos funcionarios” del gobierno que participaron en “hechos de corrupción”. Para eso se resolvió crear una red en la que las autoridades de “inteligencia financiera” y “seguridad pública” de los estados partes sumen esfuerzos en la investigación y persecución.