El presidente Obama, quien visitará la zona siniestrada el domingo, reconoció en la Casa Blanca que Estados Unidos se enfrenta a la peor marea negra de su historia y suspendió la explotación petrolífera marítima.

La noticia coincide con nuevas evidencias sobre la gravedad de la catástrofe medioambiental, que ya se ha producido en el Golfo de México.

Vamos a prolongar en seis meses la moratoria actual de entrega de nuevos permisos para excavar nuevos pozos submarinos , declaró Obama, añadiendo que quedarán interrumpidos 33 perforaciones de pozos de prospección submarina actualmente en curso en el Golfo de México .

La decisión supone la suspensión de un proyecto de exploración petrolífera en Alaska que sería atribuido al grupo anglo-holandés Shell, así como el congelamiento de la entrega de concesiones en las costas de Virginia.

Obama rechazó que su administración hubiera tenido una reacción lenta o insuficiente a la marea negra, afirmando que la catástrofe fue la principal prioridad de su gobierno desde la explosión de la plataforma Deepwater Horizon a 80km de las costas de Louisiana (sur) el 20 de abril.

Probablemente, tuve más reuniones sobre este problema que sobre cualquier otro desde la revisión de nuestra estrategia en Afganistán , dijo el Presidente estadounidense.

Obama considera que el desastre ecológico reafirma la necesidad urgente de desarrollar fuentes de energía renovables en Estados Unidos:

Ha llegado el momento de acelerar la competición con países como China, que ya han entendido que en el futuro dependen de las energías renovables , dijo el Mandatario.

Estas decisiones suponen un cambio de la política energética del gobierno estadounidense, que a finales del mes de marzo anunció un controvertido proyecto para multiplicar las operaciones de extracción petrolera en alta mar.

Ante las críticas de los ecologistas, Washington había justificado la decisión, por la necesidad de reducir la dependencia energética del extranjero.