Moscú. El embajador ruso en Londres, Alexander Yakovenko, calificó las medidas británicas de “absolutamente inaceptables” y “una provocación” por su supuesta participación en el ataque en contra del exespía Serguéi Skripal.

Moscú se niega a cumplir con los reclamos británicos, a menos que se le envíen muestras del veneno recogidas por los investigadores.

El vocero del presidente ruso, Vladimir Putin, Dmitry Peskov, dijo a la prensa que Rusia “rechaza el lenguaje de los ultimátum”.

Gran Bretaña ha presentado “acusaciones infundadas que no están respaldadas por prueba alguna”, dijo, y aseguró que Moscú estaría dispuesto a colaborar con la investigación, pero no advierte en Londres la disposición de reciprocidad.

“Esperamos que se imponga la razón y que otros países se pregunten si las pruebas contra Rusia son realmente serias”, acotó.

Rusia ha dicho que el agente neurotóxico podría provenir de otro antiguo país soviético como Ucrania, un adversario de Moscú.

El legislador Vladimir Gutenev, miembro de la comisión estatal para el desarme químico, dijo que Rusia ha destruido sus reservas de Novichok, el veneno usado contra los Skripal.

“Es difícil saber qué sucede en los países vecinos”, dijo a la agencia de noticias Interfax.

Desde la ONU

Rusia “es responsable” del envenenamiento, afirmó la embajadora de Estados Unidos Nikki Haley, durante una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU convocada por Londres.

El embajador de Rusia repitió en la reunión que Moscú no está implicada y sugirió que el ataque fue una provocación para empañar la imagen de su país ante la Copa del Mundo y las elecciones.

“Rusia no tuvo nada que ver con este incidente”, dijo Vassily Nebenzia. “No tenemos nada que temer, nada que esconder”, añadió.

El enfriamiento diplomático entre ambas naciones se ha activado.